La Cueva de Valporquero clausuraba tras el puente de la Constitución la temporada más atípica de toda su historia que, aun así, cierra con un balance de 27.748 visitantes. La crisis sanitaria derivada del COVID-19 obligaba a suspender la actividad de la Cueva apenas diez días después de dar el pistoletazo de salida a la temporada, y así se mantuvo hasta tres meses en el contexto de las medidas adoptadas en el marco del estado de alarma para frenar la expansión de la pandemia.

Así las cosas, el 13 de junio el monumento subterráneo de la Diputación de León abría de nuevo sus puertas al público adaptándose a los protocolos dictados por las autoridades sanitarias para conjugar la seguridad de trabajadores y visitantes y el empeño por ofrecer una actividad de ocio seguro al público y contribuir a la reactivación económica de la zona. En todo caso, la actividad ha quedado condicionada por las restricciones de movilidad decretadas en los distintos periodos.

Entre las medidas sanitarias adoptadas destaca la limitación de aforos que ha obligado a restringir notablemente el número de personas que podían acceder a la Cueva en cada uno de los pases. No obstante, esta circunstancia, que responde al firme compromiso con la seguridad sanitaria que ha demostrado la institución provincial durante todo el periodo, se ha visto compensada con el esfuerzo de los trabajadores de la Cueva de Valporquero, que han redoblado esfuerzos para realizar más entradas diarias que permitieran, en parte, paliar la merma de los grupos y atender la demanda de visitas.

Este recurso turístico de la provincia ha acusado, como todos, la grave situación de pandemia que tanto preocupa todavía al mundo entero. De hecho, la temporada se ha cerrado con un descenso en el número de visitantes de más del 60% al pasar de los 73.300 que venía registrando de media en los últimos años -51.800 si se comparan las fechas de apertura- a los 27.748 de este año. Aun así, el total de entradas a la cueva, es decir, de grupos que han accedido en los distintos itinerarios ofertados a la cavidad, apenas se ha reducido un 12% gracias al citado esfuerzo de los guías que trabajan en la Cueva y comparando, eso sí, el mismo periodo de apertura.

Cabe indicar que por los motivos sanitarios expuestos esta temporada quedaban suprimidas las excursiones de colegios, intercambios, asociaciones de la tercera edad y actividades de ‘Un paseo por tu provincia’.

Este monumento subterráneo abrió sus puertas al público en general en el año 1966. Desde entonces, bajo la gestión de la institución provincial, y siempre acompañados de guías conocedores del medio, vienen ofreciendo a los visitantes la oportunidad de adentrarse en la profundidad de la montaña caliza y disfrutar de un paisaje de estalactitas, estalagmitas, coladas y columnas que durante más de un millón de años el agua ha ido esculpiendo de una manera lenta pero constante hasta conformar el paisaje único que ofrece este especial recurso turístico subterráneo en el corazón de la montaña leonesa que tiene una temperatura en el interior de 7ºC todo el año.