El diputado de Cultura, Arte y Patrimonio, Pablo López Presa, acompañado por la alcaldesa de Villasabariego, María Esther García, ha visitado el conjunto de eremitorios medievales conocido con el nombre de Cuevas Menudas, y que ya se ha consolidado y puesto en valor gracias al Plan de Protección y Conservación de Bienes Culturales del Patrimonio Histórico Artístico de la Diputación de León.

Las Cuevas Menudas están formadas por una serie de oquedades artificiales practicadas en los cantiles del otero en el que también se encuentra la ciudad astur-romana de Lancia, y cuya cronología ha sido establecida entre los siglos VIII y X. Fueron empleadas por ermitaños de época altomedieval para orar y retirarse del mundo y, además de estas, existen otras similares en las proximidades (Valle de Mansilla, Rueda del Almirante, etcétera). Debido a que, en su día, se atribuyeron al Paleolítico ciertos grabados presentes en sus paredes, las Cuevas Menudas fueron declaradas Bien de Interés Cultural en el año 1985. A pesar de que esa adscripción resulta hoy inverosímil, su protección jurídica es la misma.

La intervención, que ha corrido a cargo del Ayuntamiento de Villasabariego, fue subvencionada por el Instituto Leonés de Cultura de la Diputación provincial con 179.979,77 euros para un presupuesto total de 185.280,47 euros. En concreto, los trabajos consistieron en el acondicionamiento del camino de acceso a las cuevas, con el desbroce y limpieza de la senda, y su pavimentación con zahorra natural, así como en la creación de un acceso con escalera tallada en roca y peldaños de madera.

En el exterior de las cuevas se ha colocado una pasarela por tramos pavimentada con rejilla, barandilla de pletina de acero en montantes, pasamanos, y barra intermedia de acero. En el interior se han retirado algunos derrumbes, se ha realizado un drenaje de los niveles geológicos superiores para alivio de desprendimientos, y se ha procedido a la limpieza y el cosido de grietas en las bóvedas de las estancias talladas en la roca, todo ello con el preceptivo control arqueológico.

Por último, se ha construido un mirador y una zona de descanso en el cerro situado enfrente de las cuevas a base de solado de hormigón y barandillas de madera, que incluye señalética con cartelería explicativa al objeto de divulgar el interés del monumento y el entorno en el que se encuentra.