El Centro del Clima de La Vid de Gordón, en plena montaña central leonesa, se consolida como un foco activo de cultura en general y de arte contemporáneo en particular. Así, hasta el 27 de octubre puede visitarse en este Centro la exposición “La espiritualidad poética de Teresa Gancedo”, una muestra comisariada por Luis García Martínez, director del departamento de Arte y Exposiciones del Instituto leonés de Cultura de la Diputación.

“La espiritualidad poética de Teresa Gancedo” está compuesta por 45 pinturas y 3 esculturas, procedentes especialmente de la colección privada de la artista y de Marga Carnero, directora de la galería de arte Ármaga. También aporta una pintura la colección de arte contemporáneo de la Diputación.

La exposición puede visitarse de jueves a domingo de 12:00h a 14:00h y de 16:30h a 20:30h.

A continuación se reproduce el texto del comisario de la exposición, Luis García Martínez, en el que explica detalladamente la trayectoria de Teresa Gancedo, así como el contenido de esta exposición en La Casa del Clima de La Vid de Gordón.

“Teresa Gancedo nace en 1937 en Tejedo del Sil, pequeña localidad leonesa de tradición ganadera y minera enclavada en un maravilloso y espectacular valle entre picos de dos mil metros de altitud. Un espacio mágico y excepcional, con un entorno natural de gran valor ecológico, donde se pueden observar los sagrados tejos y magníficos ejemplares de urogallo y oso pardo. Un lugar simbólico y significativo anclado en el pasado y de tradiciones ancestrales que marcaron de forma indeleble su infancia y juventud en los múltiples viajes que realizaba en periodos vacacionales.

Desde niña residió en Madrid donde transcurrió su juventud en plena postguerra. En 1960 se trasladó a Barcelona donde fijó su residencia hasta la actualidad. Estudió Bellas Artes en la Facultad de San Jordi, consiguiendo la Medalla en Dibujo al finalizar los estudios. En 1982 se incorporó como profesora de este centro y curiosamente su tesis doctoral se tituló Pintura Religiosa en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, aunque se declara agnóstica. Hasta su jubilación ha mantenido en perfecta sincronía su intensa y fructífera trayectoria creativa con su destacada labor docente.

 

Su primera exposición individual se realiza en 1972 en la emblemática Sala Provincia de la Diputación León, gestionada magníficamente por el insigne poeta Antonio Gamoneda, creador del primer Museo de Arte Contemporáneo de León (colección a la que pertenece una de las piezas que participa en la muestra).

Posteriormente se sucederán multitud de exposiciones nacionales e internacionales con gran repercusión, pero debemos destacar sin duda, la muestra colectiva Rowell New Imagines From Spain organizada por la comisaria Margit, celebrada en 1980 en el Guggenheim Musseum de New York, en la que participó con Darío Villalba, Zush, Sergi Aguilar, Jordi Teixidor, Pérez Villalta, Carmen Calvo, Miquel Navarro y Muntadas-Serrán Pagán. También se debe reseñar la excelente exposición retrospectiva de su obra el MUSAC (2018-19), comisariada por Manuel Olveira y que aportó la edición de un extraordinario catálogo que hoy es una herramienta fundamental para conocer a esta autora. Su obra se encuentra en algunas de las colecciones más destacadas en el ámbito nacional e internacional.

Luis García
Luis García, comisario de la exposición

LA EXPOSICIÓN

La muestra está integrada por un total de cuarenta y cinco obras pictóricas de pequeño y mediano formato, así como tres esculturas. Para la organización se ha contado con la colaboración generosa e inestimable de Marga Carnero, directora de la Galería Ármaga y de la propia Teresa Gancedo que han cedido gran parte de la obra.

Esta propuesta pretende plantear una breve, sencilla y sintética revisión retrospectiva de su evolución plástica y creativa. Así de la primera etapa creativa se cuenta con un dibujo de 1975 “El Gabán”, pieza experimental en la que se incluyen procedimientos técnicos clásicos como el dibujo de exquisita factura y aportaciones extrapictóricas, incorporando una cierta conceptualización narrativa.

De finales de los setenta e inicios de los ochenta se aporta una obra de estructura en damero regular, de ocho unidades, que nos plantea desde un realismo muy detallista de máxima verosimilitud, una secuencia narrativa que reflexiona sobre la realidad, la representación y percepción de la misma y la huella latente de ésta. Del periodo de los años setenta y ochenta se cuenta con varias piezas en las que surge del plano pictórico el muro, la pared, la huella, la textura, el recuerdo, la rememoración, el desgaste, la rama herida y vendada o la sutil referencia del cristo de Velázquez. Obras muy sugerentes y evocadoras que cuentan con un intenso sentido pictórico.

De la década de los noventa “El abrazo”, es una pura experimentación técnica de materiales, apropiaciones y collages; surge la caja contenedora y la pintura tridimensional que evoca las vanguardias clásicas europeas del dadaísmo y surrealismo. También de este periodo 1998 se cuenta con una obra muy especial, un tapiz intervenido pictóricamente, en el cual la artista se apropia de la imagen clásica de procedencia comercial y dialoga con ella generando una nueva realidad plástica y creativa de gran interés.

Teresa Gancedo
La exposición está compuesta por 46 obras

Son estos años, los noventa, en los que su pintura alcanza una plena definición conceptual y formal, aunque no dejará nunca de tensionarse y evolucionar: Se intensifica el color, la superficie o plano pictórico se convierte en un laboratorio experimental, en un espacio aéreo donde flotan y circulan los mitos, las ideas, los personajes bíblicos, los divinos y los humanos, los animales, las plantas, los insectos y todo un universo fértil, rico, germinador y pleno de energía y vida; un territorio dinámico y abierto, pero estructurado por el orden de la geometría, la matemática y la simetría, que de algún modo está presente de forma estructural en toda su trayectoria plástica, haciendo evidente esa forma magistral de combinar la simulación de la realidad con la abstracción más estricta y pura.

De este amplio periodo que trascurre desde los inicios de la década de los noventa hasta la actualidad se exhiben un amplio número de piezas representativas. Se podría afirmar que sus propuestas creativas reflejan su mundo personal e interior: inmenso, exuberante y seductor, cargado de un intenso simbolismo y misticismo de procedencia mediterránea y judeocristiana, sin olvidar el sentido lírico que apuntaba Antonio Gamoneda, que impregna a su trabajo de una carga poética de excepcional valor.

Una magnífica ocasión para aproximarnos a la obra de esta destacada artista internacional”.