Gonzalo González, Natalia Álvarez y Luis Artigues/ MC

Luis Artigue es un escritor apasionado, complejo y brillante que busca en su poesía y en sus novelas la explicación de la realidad que le rodea. Se advierte en su obra la influencia psicoanalítica de la escuela lacaniana y la eterna lucha entre el bien el mal. La maldad le obsesiona. Y él trata de salir de esa angustia a través de una literatura sin género que él califica de teológica o, mejor dicho, espiritual. Ahí es donde Artigue busca respuesta a una realidad que no le gusta. Busca la trascendencia, algo por encima de la realidad del ser humano.

Este es el trasfondo místico de la última novela de Luis Artigue “Café jazz. El destripador”, una apuesta por la esperanza y el optimismo ante la deriva del ser humano. Es un descenso a lo más profundo del subconsciente humano, una especie de catarsis o, mejor, de exorcismo literario y psicoanalítico.

Luis Artigue

Artigue elige la atribuladas biografías del poeta Baudelaire y del músico Miles Davis y dos escenarios como Nueva York y París para desarrollar esta especie de lucha del bien contra el mal. Una narración viva, trepidante, que trata de elevar al lector de un cierto sentimiento de angustia vital. “La realidad no es suficiente” confesaba anoche Artigue en el acto de presentación de su novela. “Hay algo por encima de lo humano” o “el inconsciente no es suficiente para explicar la angustia del ser humano”. Y concluye: “Yo trato de dar respuesta con esta especie de literatura de espiritualidad, pero no les cuento el final. Lean mi novela”.

Quienes acompañaron a Luis Artigue en el acto trataron de dibujar la personalidad del autor y de encuadrar su género literario. Misiones complicadas. La profesora Natalia Álvarez aseguró que la novela de Artigue es una mezcla explosiva de géneros, como la biografía, novela negra, psicológica, realista, fantástica, de ficción o hasta de terror. Para concluir que Artiguees “un innovador con gran capacidad de fabulación” para abordar temas universales como el amor, la voluntad, la libertad, el dolor, las adiciones, la genialidad y, por supuesto, el mal. “El poder de seducción del mal” siempre ha atraído a Luis Artigue y asegura que en esta novela se deja claro que “el mal existe para que gane el bien”.

El crítico Gonzalo González, amigo y compañero desde la infancia de Artigue, destacó la versión poética del autor aunque en este caso, con “Café jazz. El destripador”, su amigo ha logrado construir una “novela sorprendente”, en la que destacó los diálogos y el trasfondo en el que destaca la eterna lucha entre la luz y la oscuridad; entre el bien y el mal. Y destacó lo sorprende del final. “Ahí comienza otra novela”.