El juez ha permitido esta mañana que los periodistas interesados –solo dos- pudieran seguir desde el interior de la sala la segunda jornada del juicio que dirime la acusación de Fundos (Fundación Obra Social Castilla y León) contra Unicaja Banco por apropiación indebida de unos cien millones de euros en inmuebles, obras de arte y dinero en metálico. El juez, Luis Ángel Ortega, ha sido la estrella de la jornada con sus preguntas al final de la declaración de cada uno de los testigos. Como haciéndose el despistado, al estilo del televisivo comisario Colombo, el juez ha puesto el dedo en la llaga en algunas cuestiones vitales.

Así sucedía al final de la declaración estrella de la jornada, la del actual Procurador del Común, catedrático de Derecho, eminente jurista y ex presidente de la gestora y ex miembro del patronado de Fundos, Tomás Quintana, quien reconocía, ante la estupefacción del magistrado, que en 2015 firmó ante notario las escrituras de constitución de Fundos sin haber leído los documentos anexos, entre ellos la escritura de segregación de 2011 por la que el Banco Ceiss, luego Unicaja, y la Obra Social de las cajas España y Duero, luego Fundos, se repartieron las propiedades de las antiguas cajas. Ni leyeron ni comprobaron el inventario de esos bienes.

Precisamente la escritura de segregación, firmada en 2011, es la madre del cordero y el nudo gordiano de este pleito. En esa escritura figuraban desde un inicio las propiedades que pasaban a la futura Fundos y las que se quedaba el banco, luego Unicaja. En 2014 y 2015 hubo dos subsanaciones o correcciones a esa escritura, en las que Unicaja se autoadjudicaba bienes adjudicados en principio a la Fundación o al menos eran de propiedad compartida o de dudosa titularidad.

Quintana ha respondido al juez que no leyó las escrituras y anexos de la fundación de Fundos por tener completa confianza en el entonces director de la Fundación en ciernes y ex director de la Obra Social de Caja España, José Manuel Fernández Corral. Quintana ha venido a inferir que fue engañado en su buena fe por Corral, su hombre de confianza y que siempre creyó que las subsanaciones posteriores a la escritura de segregación eran meras correcciones a errores y que  no afectaban a la titularidad de los bienes.

Ha asegurado Quintana que no tuvo conocimiento previo, como presiente de la gestora de Fundos, del contenido de la primera subsanación de febrero de 2015 y ni mucho menos de la segunda, unos meses después.

La declaración de Quintana convierte a José Manuel Fernández Corral, ex director de Obra Social de Caja España, en la figura clave de este proceso. Ayer el propio Corral aseguraba en su testimonio que siempre obedeció órdenes del banco, primero de Ceiss y luego de Unicaja y que él se limitó a firmar porque tenía poderes para ello. Otra cuestión por dilucidar.

En su largo testimonio, Quintana ha detallado el proceso de catalogación de los bienes y obras de arte que pasaron a Fundos mediante unas fichas técnicas, en algunas de las cuales se reflejaban notas sobre tareas pendientes o de comprobación. Caja España aportó un inventario bastante completo y detallado, mientras que Caja Duero se demoró para luego presentar un inventario muy inexacto. Precisamente el ex director de la Obra Social de Caja Duero, Antonio Sánchez Puerto, aseguró en su intervención como testigo que la mayoría de las obras de arte y propiedades de la Obra Social eran de la Caja, luego banco, porque era el que las pagaba y que otras muchas obras y vienes pasaron a la Fundación Duero y  no a Fundos. Puerto descargó toda posible responsabilidad en su colega Corral, porque era quien vivía en León y tenía contacto diario con la gestora de Fundos.

Un auténtico galimatías, que pone en evidencia la escasa colaboración y opacidad de la antigua Obra Social de Caja Duero. Pero lo importante, es que Fundos aprobó el inventario de sus propiedades en noviembre de 2014, sin conocer que días antes se había procedido a formalizar la primera subsanación a la segregación de propiedades de 2011. En este sentido, Quintana fue tajante al asegurar que esa subsanación se hizo de espaldas a Fundos y que  nunca se dio permiso a Corral para actuar ante notario.

Como presidente de la Gestora, Quintana firmó las escrituras de Fundos el 15 de octubre de 2015 y asegura que no se dieron cuenta del presunto engaño en el inventario hasta que, meses después y constituido ya el Patronato, se comprueba que el inventario de bienes y obras de arte no coincide con el de la segregación. Al percatarse del engaño, el patronato y Quintana como uno de sus miembros, acuerda por unanimidad querellarse contra Banco Unicaja por apropiación indebida.

¿Por qué no se comprobó y verificó el inventario, al menos antes de la constitución oficial de Fundos? La respuesta la dio Quintana: porque creyó en la buena fe, en la palabra y en la profesionalidad de Fernández Corral. Quintana insiste en que Corral no informó en tiempo y forma a la Fundación de la segunda subsanación, que recogía cambios sustanciales  en la titularidad de bienes, y que, en cualquier caso, esa segunda subsanación Quintana aún no la ha visto.

COMPLEJIDAD

Que un catedrático experto como Quintana caiga en estas contracciones y en polémicas actuaciones pone de relieve la complejidad de este pleito. Algunos de los técnicos que han testificado esta mañana hacen hincapié en la catalogación contable de los bienes en disputa, mientras que los expertos propuestos por la defensa insisten en aplicar el criterio del uso de esos bienes por parte  la Obra Social, con independencia de su adjudicación contable.

El director artístico en su día de Fundos, Juan Gómez, explicó las enormes dificultades para elaborar un inventario exacto de las obras de arte que se adjudicaron a Fundos, entre otros motivos por la escasa colaboración de la antigua Caja Duero, cuyo director reconoció que por  no tener no tenían un inventario detallado.

Por su parte, el director de Inmovilizado de las antiguas cajas España y Duero, Javier Cruz, dio una lección de contabilidad para intentar demostrar la titularidad de los bienes que se quedó el banco y los que se adjudicaron a la futura Fundos en base a quien pagaba las facturas o los Ibis y que los errores que se cometieron se debieron a los momentos cruciales que vividos por la enorme crisis financiera, la intervención del Frob y los cambios jurídicos acaecidos en poco tiempo.

Mañana, tercera y última jornada del juicio, en la que las partes elevarán sus conclusiones. El juez ha pedido a los abogados que mañana vayan directos al grano, que sean concisos y contundentes.