La eléctrica española Endesa pone fin a sus centrales de carbón en toda la Península, viéndose especialmente afectada la economía de la comarca leonesa del Bierzo, entre otras.

El motivo de dichos cierres es que estas centrales, en León concretamente la de Compostilla, incumplen las condiciones medioambientales fijadas por la UE. Ante esta situación, la compañía ha optado por cerrar en lugar de llevar a cabo las inversiones oportunas para alcanzar los límites de emisiones exigidos.

UN TERRIBLE GOLPE A LA ECONOMÍA

El cierre de la central de Compostilla, previsto para junio del año 2020, supondrá un impacto notable para la economía leonesa, ya que el sector energético representa un 11 % de su PIB.

Por ese motivo el Círculo Empresarial Leonés está en continuas negociaciones con la compañía eléctrica con el fin de encontrar un proyecto capaz de generar actividad económica en la zona, evitando así parte de los efectos negativos que supone el cierre.

 El despido de los trabajadores de la central ha provocado una respuesta social reflejada en una manifestaciones que buscan presionar para conseguir alternativas de empleo para estos operarios que ven cómo el sector al que han dedicado su vida desaparece.

El problema es que el cierre de la central de Compostilla en el Bierzo por parte de Endesa se suma a las dos térmicas de Naturgy que ya han cesado su actividad en los últimos años: la de Anllares (El Bierzo) y la de La Robla (Montaña Central). La muerte de la industria ligada al carbón ha tenido un impacto muy negativo en la economía leonesa.

Por ello, ahora se busca generar tanto actividad económica como empleo en la zona a través de una transición energética, sostenible en el ámbito social, en el económico y en el medioambiental.