De acuerdo a los hallazgos arqueológicos, los historiadores están convencidos de que fue bajo el mandato del emperador Octavio Augusto a finales del siglo I antes de Cristo, cuando la Legio VI Victrix – antes de abandonar definitivamente la península – levantó en lo que hoy es la capital leonesa su campamento.

Pero sin embargo, es la Legio VII Gemina, creada por Servio Sulpicio Galba, gobernador de Tarraconensis que más tarde llegaría a emperador (68-69), la que ha marcado irremediablemente la identidad leonesa. Su campamento permanente, se situará en León durante más de 300 años – desde el año 74 d. C. hasta el siglo IV- muy ligado a las labores de vigilacia de la actividad minera en Las Médulas, que sufría continuos ataques por parte de astures y cántabros.

Legio VI Victrix

Así, la Legio VII Gemina es la única legión que permanece en la Península Ibérica desde fines del siglo I d. C. (recibió sus águilas o enseñas militares el 10 de junio del año 68 y se convirtió en gemina (doble) en el 69 al ser asignadas a sus filas tropas de otra legión) hasta el final de la época romana (en torno al siglo V) dando lugar al nombre de la ciudad que más tarde crecería sobre su campamento: León.

 

¿Qué queda hoy de la estancia de la Legio VII Gemina durante esos siglos en León?

Porta Principalis Sinistra: Sus restos se pueden ver en la cripta arqueológica de Puerta Obispo, justo al lado de la catedral, donde también hay restos de una terma romana.

Via Principalis: La Porta Principalis Dextra, que se situaba donde ahora se levanta el Palacio de los Guzmanes, se unía a la Porta Principalis Sinistra por la fortificación Via Principalis. Como curiosidad, parte de sus restos, que se encuentran bajo la actual Calle Ancha y pueden observarse hoy a través del cristal en el bar y restaurante homónimo situado en dicha calle.

Muralla de los Cubos: Una segunda fortificación, construida entre finales del siglo III y principios del siglo IV que supera los 7 metros de altura en algunos puntos y que conserva aún gran número de sus torres, como la Torre de la Basílica de San Isidoro o la Torre de los Ponce (que se alza majestuosa tras la Plaza Mayor).

Acueducto, Aljibe de San Pedro y canal situado en el Jardín del Cid: los primeros pueden verse en el museo de San Marcos; el segundo justo al lado del parking del mismo nombre, tras la Catedral; el tercero fue descubierto en las inmediaciones de la Puerta del Castillo, antigua Porta Decumana, donde se encuentra el único acceso al campamento romano que se conserva, si bien es cierto que la construcción romana fue sustituida dicha Puerta del Castillo (conocida popularmente entre los leoneses como el «Arco de la Cárcel») en 1759.

Cripta de Cascalerías: En pleno Barrio Húmedo, en la calle homónima encontramos los restos de una galería que se cree pudo formar parte en su día de un pequeño anfiteatro.

Aula Arqueológica de Santa Marina: en el yacimiento del mismo nombre, situado en el extremo más septentrional del recinto amurallado.

 

Y es que, aunque su símbolo más significativo sea un León, no hemos de olvidar que el nombre de nuestra capital leonesa – o legionense – proviene de la herencia histórica de esa Legio (cuyo nombre derivó en la época visigoda a Legione, luego a Leione y en el medievo a León en castellano y ‘Llión’ en leonés) que suma ya miles de años de historia.