Boris Johnson insiste: el Reino Unido saldrá de la UE el próximo otoño. Cueste lo que cueste, con o sin acuerdo. Un órdago con efectos imprevisibles a largo plazo que ya ha provocado otros efectos -estos sí- inmediatos en los mercados: la libra esterlina se desploma alcanzando mínimos históricos, rozando la paridad con el Euro y con la amenaza real de paridad con el dólar – algo que no se ha visto en décadas – en caso de que el “divorcio” sea traumático.

La libra ha perdido 28 céntimos desde el referéndum de 2016 sobre el Brexit. Al cierre de ayer, frente al euro, cotizaba a su nivel más bajo desde 2017, hasta las 1,09 unidades, lo que significa que cerrará julio con su mayor desplome mensual desde octubre de 2016. Frente al dólar, la moneda cotiza en 1,21 unidades, lo que supone una caída mensual del 4% (del 2,4% si contamos desde que Johnson relevó a May en el cargo). Los analistas son pesimistas: aún no se ha tocado fondo, es más, puede que este sea sólo el principio de la pendiente.

Pero la divisa no cae sola: se lleva consigo a las Bolsas europeas, con el Ibex 35 sufriendo un estrepitoso tropiezo y viviendo su mayor caída en lo que va de año.

Los mercados confiaban en que, aunque la negociación se antojaba complicada, una gestión razonable – y responsable – por parte de Downing Street iba a hacer posible un acuerdo, pero el órdago del nuevo líder tory les ha hecho toparse con la realidad de que el peor de los escenarios posibles es cada vez más probable.

Y es que, por si esto no fuese suficiente, si le sumamos las ansias independentistas de Escocia, la cuestión irlandesa, la expectativa de la primera bajada de tipos de la reserva federal estadounidense en los últimos 10 años o las tensiones de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, el contexto económico actual ayuda bastante poco a tranquilizar a unos mercados ya de por sí convulsos.

Hay miedo, mucho. Si no hay acuerdo, se teme que la desinversión de los europeos provoque la pérdida masiva de empleos en sectores relacionadas con la exportación a países de la Unión Europea (agroalimentario, manufacturero, turismo, transporte y financiero): la recesión sería inevitable.

Sin embargo, a pesar de continuar con los preparativos para un posible Brexit salvaje – un escenario sobre el que el número dos del Gobierno Michael Gove y el nuevo ministro de Economía Sajid Javid ya confirmaron que se está trabajando – Johnson ha declarado sus intenciones de seguir presionando a la Unión europea para poder llegar a un acuerdo. Puede que aún haya esperanza.