El 23 de junio, víspera de San Juan, y la ciudad de Ponferrada, son la fecha y lugar para celebrar la segunda reunión de la Mesa por el futuro de León, según la convocatoria remitida desde Valladolid por los sindicatos UGT y CCOO. La agenda de la reunión es continuista, como si durante los tres meses de inactividad no hubiera sucedido nada: Implicaciones para León de los planes de transición energética justa; nombramiento de un coordinador; constitución de la agencia de gestión de la propia Mesa; e iniciativas de actuación. Un orden del día poco concreto.

La inactividad de la Mesa durante los tres últimos meses a consecuencia de la lucha contra el coronavirus y posterior estado de alarma ha desinflado las expectativas que en su día generó la puesta en marcha de esta iniciativa, que, no se olvide, surgió tras las grandes manifestaciones de febrero en defensa de la economía leonesa.

Como resultado de esas movilizaciones, los sindicatos UGT y CCOO, el Gobierno central, la Junta, el Consejo Comarcal del Bierzo, Diputación y la patronal Fele acordaron constituir la Mesa por el futuro de León para encauzar  propuestas e inversiones para reindustrializar la provincia. A la primera reunión, celebrada en Diputación en el mes de marzo, no fueron invitados la Universidad, la patronal CEL o los ayuntamientos de más de 20.000 habitantes.

El modelo que se propuso es el del Diálogo Social de Castilla y León, muy cuestionado en las últimas semanas por los enfrentamientos crecientes entre la Junta y el Gobierno central por el proceso de desescalada y, sobre todo, entre el PP y el PSOE, que se acusan mutuamente de todos los errores cometidos en la gestión de la pandemia del coronavirus.

La pasada semana, empresarios, pymes y autónomos se concentraban en León y Ponferrada, con desigualdad éxito, pero se ponía en evidencia la fractura entre las dos patronales Fele y CEL y, sobre todo, entre los empresarios y el Gobierno central por la gestión económica del estado de alarma.

Y no hay que olvidar que el movimiento leonesista, reactivado desde la Alcaldía de León, se muestra muy reacio a participar en este tipo de propuestas, que vendrían a reforzar el control de Castilla y León sobre una iniciativa provincial y leonesa.

AQUEL 3 DE MARZO

En la reunión constitutiva de la Mesa, el 3 de marzo en el Palacio de los Guzmanes, se acordó que una agencia gestionaría las propuestas de la Mesa y que al frente se pondría un profesional de reconocido prestigio. En los últimos tres meses, los componentes de la Mesa han sido incapaces de poner en marcha la citada agencia y, sobre todo, de proponer nombres para elegir al gestor de la agencia. La excusa es que la lucha contra el coronavirus ha sido prioritaria.

A aquella mesa del 3 de marzo asistieron 27 personas, de las cuales sólo tres eran mujeres. Ya desde la patronal se advirtió de la necesidad de reducir el número de representantes para hacer más operativa la toma de decisiones. Además, la coordinación fue asumida por los líderes sindicales de UGT y CCOO de Castilla y León, marginando a los representantes provinciales, quienes ni tan siquiera pudieron hablar en la rueda de prensa posterior.

Se supone que en Ponferrada se acordará crear la citada agencia y nombrar al gestor, lo que requerirá un tiempo de adaptación y rodaje, por lo que las medidas operativas  no podrán tomarse hasta el otoño. Y todo dependiendo de la cambiante actualidad económica y política.

Al mismo tiempo, desde la Junta se ha propuesto la creación de una comisión parlamentaria para la reconstrucción, siguiendo el modelo del Gobierno central. Todos buscan lo mismo: el consenso social para impulsar la economía dañada por el coronavirus. Pero cada cual elige su camino y ninguno es capaz de encontrar el consenso mínimo necesario.

En cualquier caso, las circunstancias que motivaron la creación de la Mesa por el futuro de León en febrero de este año han cambiado radicalmente. Tres meses después, la situación es mucho peor y ya no se trata de impulsar o reindustrializar la provincia sino de una auténtica reconstrucción de su economía.

La marcha de León de la escuela de pilotos, la crisis en la acería Roldán de Ponferrada, el aumento del paro hasta cifras desconocidas en la provincia, la bajísima tasa de actividad económica, la continua pérdida de población, las críticas del Ayuntamiento de León y del CEL a la propia Mesa, la desconfianza generada por la Universidad por no haber sido invitada a participar, conforman un escenario muy complejo ante la nueva convocatoria de la Mesa por el futuro de León.