El banco andaluz Unicaja, con fuerte implantación en Castilla y León, ha presentado esta mañana unos excelentes resultados de 2019, con un beneficio neto de 172 millones de euros, un 12,9% más que en el ejercicio anterior. Detrás de este resultado está, en gran parte, las plusvalías generadas por la  venta de algunas de las empresas participadas, como la autopsita malagueña Ausol. Al mismo tiempo, el banco ha presentado su nuevo plan estratégico para los próximos tres años, aunque no ha concretado el coste laboral y el cierre de oficinas que llevará parejo, pero que ya se ha adelantado que puede llegar a los mil empleados menos. Este plan genera inquietud en la plantilla del banco, sobre todo entre los empleados de Castilla y León, que ya han soportado en gran parte los drásticos recortes de plantilla de los últimos años. Temen otra vuelta de tuerca.

El sindicato CESICA-ASI ha sido el primero en reaccionar a estos datos y plantea ya una serie de requisitos a la dirección del banco antes de aplicar el nuevo plan estratégico, como un trato profesional y correcto, sin menoscabo de nuestra integridad; carreras profesionales acordes a los nuevos retos, con su consiguiente reconocimiento; seguir apostando por la formación de los empleados/as como valor fundamental del trabajo eficiente; reconocimiento a los esfuerzos realizados, compromisos y logros de una plantilla profesional; y mejora de los complementos retributivos por responsabilidad.

LOS DATOS

En un extenso comunicado oficial, la dirección de Unicaja basa sus buenos resultados en el aumento del margen bruto, en la mejora de la aportación del negocio inmobiliario y en una disminución de los gastos de explotación, así como en unas reducidas necesidades de saneamientos de activos no productivos.

Este incremento de resultados resulta particularmente destacable en la medida en que la entidad ha destinado en el ejercicio un importe de 230 millones de euros a la constitución de provisiones destinadas a la mejora de la rentabilidad futura, en el marco del nuevo plan estratégico que ha aprobado en el último trimestre de 2019. Este importante esfuerzo ha sido posible gracias a la mejora del margen de explotación antes de saneamientos y a la contribución de plusvalías extraordinarias como las realizadas en la venta de la participación en Ausol, anunciada en junio.

En el comunicado se desciende al detalle y se afirma que el margen bruto sube un 1,0% respecto a 2018, debido al impulso de los ingresos ligados a productos y servicios –que crecen el 5,5%-, a la mejora de la aportación del negocio inmobiliario que se refleja en el apartado de otros productos y cargas de explotación, así como al incremento de los dividendos, que en conjunto han compensado más que holgadamente la menor contribución de los resultados de operaciones financieras.

Otro factor relevante en la evolución de los resultados es la reducción de los gastos de explotación, del 2,0% en relación con 2018. Esto propicia que el margen de explotación antes de saneamientos suba un 5,8%, alcanzando los 402 millones de euros a cierre de diciembre.

En el año 2019, el Grupo Unicaja Banco ha mantenido unas reducidas necesidades de saneamientos, teniendo en cuenta que se han realizado dotaciones extraordinarias, vinculadas al plan estratégico aprobado, por importe de 230 millones de euros.

55.558 MILLONES DE EUROS EN RECURSOS

La actividad comercial del Grupo sigue creciendo, según el comunicado oficial, con una mejora de los volúmenes del crédito no dudoso de manera sostenida y rentable, como consecuencia del continuo aumento de la nueva producción, y a pesar del incremento en el último trimestre de las cancelaciones anticipadas de operaciones, lo que ha provocado un crecimiento menor al que se deriva del incremento de la concesión de crédito desarrollada en el año. Por otro lado, el dinamismo también se refleja en la captación de los recursos de clientes, en particular en las rúbricas de saldos a la vista y de fuera de balance.

Muestra de este impulso comercial es el hecho de que las formalizaciones de préstamos hayan aumentado un 28%, hasta 4.155 millones de euros en 2019, y que el crecimiento se produzca en todos los segmentos. En el caso de empresas, el crecimiento de las formalizaciones ha sido del 11%, mientras que en particulares ha alcanzado el 9%. Dentro de este último segmento, las nuevas concesiones crecen un 3% en el caso de las hipotecas y un 23% en créditos al consumo y otros. Esta mejora de los volúmenes en préstamos a particulares ha venido acompañada, a su vez, de un incremento de la rentabilidad. Por otra parte, en el año 2019 se han formalizado nuevas operaciones de préstamo a administraciones públicas por importe de 723 millones de euros (frente a 125 millones de 2018).

El volumen de recursos administrados por el Grupo (sin ajustes por valoración) alcanzó los 55.558 millones de euros al cierre de 2019, de los que 50.898 millones corresponden a recursos de clientes minoristas. La caída de dudosos se traduce en una bajada de la tasa de morosidad de 1,9 puntos porcentuales en los últimos doce meses, hasta situarse en el 4,8%.

Es destacable igualmente que estos volúmenes de reducción de activos no productivos no sólo no han repercutido negativamente en los niveles de cobertura, sino que estos se han visto reforzados en 0,2 puntos porcentuales en el año hasta alcanzar el 57,9%, siendo de los más altos del sector. La cobertura de los activos no productivos se sitúa, al cierre de diciembre de 2019, en un 54% en el caso de los riesgos dudosos y en un 63%, en el de los inmuebles adjudicados.

SOLVENCIA Y LIQUIDEZ

En términos de solvencia, a finales de diciembre de 2019, el Grupo Unicaja Banco ha mejorado su situación de solvencia, presentando una ratio de capital ordinario de primer nivel (CET1) del 15,6%, y de capital total del 17,1%, entre las más elevadas del sector, y con un incremento en relación con el ejercicio anterior de 0,2 p.p. y de 1,5 p.p. respectivamente.

Estos niveles superan holgadamente los requisitos establecidos por el BCE en el marco del SREP (Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora) para 2019, que sitúan la ratio de capital total en el 12,25%. El Grupo cuenta, por tanto, con un superávit de 487 puntos básicos sobre los requerimientos de capital total, equivalente a 1.121 millones, lo que pone de manifiesto la alta capitalización de la entidad.

La calidad de balance y los niveles de solvencia, que mejoran en el año, han permitido considerar someter a aprobación, en la próxima Junta General Ordinaria de Accionistas, por parte del Consejo de Administración, una propuesta de distribución de un dividendo en efectivo del 45% del resultado neto del Grupo (pay-out). Esto supondrá distribuir al conjunto de los accionistas un importe total del dividendo en efectivo de 77 millones de euros, frente a los 61 millones repartidos con cargo al resultado del ejercicio 2018, lo que representa un incremento del dividendo por acción del 25% y una rentabilidad por dividendo del 5,6%.

Por otro lado, Unicaja Banco mantiene unos sólidos y excelentes niveles de liquidez, así como un elevado grado de autonomía financiera. Los activos líquidos disponibles (deuda pública en su mayor parte) y descontables en el BCE, netos de los activos utilizados, se elevan, a diciembre de 2019, a 14.011 millones de euros, lo que representa un 25% sobre el balance total del Grupo. Asimismo, los recursos de clientes con los que se financia la entidad superan ampliamente su inversión crediticia, como refleja la relación de los créditos sobre los depósitos (loan to deposit, LTD), que se sitúa en el 71,4%.

PLAN ESTRATÉGICO

Asimismo, Unicaja Banco ha aprobado la puesta en marcha de un nuevo plan estratégico a tres años, para el período 2020-2022, cuyos ejes de actuación son cinco: 1) crecimiento y diversificación de modelo de negocio con foco en el cliente y la rentabilidad; 2) mejora de la eficiencia, de procesos y sistemas, acelerando la digitalización; 3) gestión prudente y ágil de riesgos; 4) potenciación del dato y de la analítica como clave para negocio y eficiencia, y 5) adopción de nuevas formas de trabajo y evolución cultural. A dichos ejes se añade el de la transformación, que presenta un carácter transversal.

El Plan Estratégico 2020-2022 tiene como prioridad fortalecer la generación de ingresos recurrentes y mejorar la eficiencia para lograr una rentabilidad sostenible, manteniendo una holgada posición de solvencia. El nuevo plan se apoya en los valores y compromisos éticos de Unicaja Banco, como son el compromiso social, la cercanía al cliente, la sostenibilidad, la responsabilidad, la transparencia y la educación financiera, mediante los cuales el objetivo es seguir siendo la entidad financiera líder en sus mercados de origen (fundamentalmente Andalucía y Castilla y León), referente en calidad, cercanía y confianza en el servicio a sus clientes y comprometida con la sociedad, las finanzas sostenibles y la creación de valor.

Respecto a cada uno de los ejes en los que se basa el Plan Estratégico, el relativo al modelo de negocio pone el foco de atención en la adecuación de los servicios a las necesidades específicas de los distintos segmentos de clientes, en el negocio especializado y en la transformación del modelo de distribución atendiendo a las necesidades del usuario; el de eficiencia y procesos impulsa la productividad y digitalización con el objetivo de continuar reduciendo la base de costes en el futuro, mientras que el de riesgos tiene como prioridad la mejora de la experiencia de cliente, manteniendo un bajo coste de riesgo. Por su parte, el eje de analítica y datos persigue mejorar la disponibilidad y explotación avanzada del dato en toda la organización, y el relacionado con el talento y la cultura tiene como objetivo adaptar la plantilla a las nuevas necesidades de negocio, fomentando una cultura de trabajo ágil y multidisciplinar.

El nuevo plan estratégico de Unicaja Banco contempla desde 2020 a 2022 una gradual mejora de los ingresos y de la eficiencia, con una continuación de la tendencia de disminución de los activos no productivos, manteniendo una holgada posición de solvencia. Todos estos componentes van a contribuir a lograr una mejora de la rentabilidad estructural que permite a la entidad fijar un objetivo de crecimiento anual del beneficio del 10% durante los próximos tres años y el del pay-out por encima del 50%.