Queda poco para que comience la cuenta atrás para Semana Santa y la mayor parte de las cofradías leonesas están ya preparando su momento más importante del año. Algunas de ellas son herencia de la minería leonesa y algunas celebran su día grande fuera de Pascua.

A pesar de que de la explotación minera – que en su día fue clave en la economía provincial – queda poco más que el recuerdo, sigue aún viva la importancia de estas asociaciones y su vigencia.

SU ORIGEN EN LA MINERÍA LEONESA

Los mineros tenían claro que su trabajo era una pasión, pero también un peligro. Esta circunstancia los animó a mostrar su fe por imágenes concretas que, según su creencia, los protegían durante su jornada.

No en vano, en la cuenca del Sabero hay diversas cofradías dedicadas a Santa Bárbara, patrona de los mineros.

 Cada 4 de diciembre los cofrades sacan a la santa en procesión vestidos de mineros y confirman su fe en su protectora.

Imagen de Santa Bárbara, patrona de los mineros, de Olleros de Sabero

Igualmente importante es el Cristo de los Mineros en Caboalles de Abajo. Esta imagen desfila el Viernes Santo a hombros de mineros vestidos con su mono azul y su casco blanco. El contraste con la seriedad típica del antedicho día es sorprendente.

Procesión del Cristo de los Mineros en Caboalles de Abajo

EL FUTURO DE LAS COFRADÍAS

Es esencial destacar que algunas de ellas tienen más de 500 socios, lo que certifica su espléndida salud. Teniendo en cuenta que el cierre de buena parte de las minas se produjo en la última década del siglo XX, la supervivencia de las cofradías parece asegurada.

Sus reuniones anuales y su valor histórico, así como la conservación de sus titulares, siguen siendo la confirmación de la importancia de este vestigio de la minería leonesa. Esta combinación de religión e historia es vital para mantener una parte tan tradicional de la cultura leonesa.

Las cofradías son, por lo tanto, no sólo un recuerdo de otra época, sino una apuesta decidida por conseguir que no se olvide que la provincia de León fue antaño minera.

Además, la labor social y cultural que llevan a cabo es, posiblemente, el rasgo más evidente de que es necesario luchar por su futuro.