Las Médulas, en El Bierzo, se ha convertido en uno de los puntos turísticos más interesantes de la provincia de León. Es un paisaje creado por la mano del hombre y fue la mayor explotación minera de oro a cielo abierto en toda la historia del Imperio Romano.

Se cree que la explotación comenzó en la época del primer emperador, Octavio Augusto, en el siglo I a.C. y llegó a su máximo rendimiento durante el reinado de Trajano, el primer emperador hispano. Finalmente, la mina fue abandonada en algún momento del siglo III d.C.. Es desde 1997, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

A continuación, describimos sus características más interesantes y por qué la visita a estas explotaciones auríferas romanas es muy recomendable para cualquiera.

UN CENTRO DE RECEPCIÓN DE VISITANTES CARGADO DE CULTURA

Para conocer la cultura que atesora este yacimiento arqueológico, nada mejor que confiar en el centro de recepción de visitantes que se encuentra justo al lado del Circo de las Valiñas, en las Médulas. En su interior es posible ver una maqueta de lo que fuera la mina de oro romana. Además, se incluye una reproducción del abastecimiento de agua a esta instalación y cualquier persona puede alquilar una bicicleta para disfrutar de la zona.
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Es importante destacar que se han hecho esfuerzos para que todos, sin excepción, puedan disfrutar de Las Médulas. Así, también las personas invidentes tienen a su disposición grabaciones que explican al detalle las características de este enclave histórico.

¿EN QUÉ CONSISTE LA VISITA?

El centro de interpretación es el punto de partida del recorrido circular de tres kilómetros que recorrer el Circo de las Valiñas. El paseo por La Encantada y La Cuevona (dos galerías de la mina) es siempre sorprendente.

Con cascos y linternas – algo que hace que los más pequeños lo vivan como una aventura – se van alternando tramos al aire libre con las galerías. 

Esta combinación y el hecho de pasar de un paseo lleno de castaños, entre otros árboles, a las galerías, supone un gran atractivo.

Los amantes del senderismo disfrutarán de una ruta sencilla, pero que esconde parajes tan bellos como únicos. 

La visita dura dos horas y en el centro arriba mencionado se puede obtener toda la información necesaria para el recorrido.

Las Médulas es una excursión perfecta para familias con niños, parejas o centros educativos (de hecho, dado su estado de conservación, es posible convertir la experiencia en una clase de historia perfecta).

Cualquier momento del año es perfecto para la visita, pero creemos que hay dos épocas perfectas, al inicio del otoño o en la primavera. De echo, si tenemos que elegir una época en concreto, el otoño es perfecto, porque la combinación de colores es simplemente mágica.