El desmontaje y la restauración del rosetón ubicado sobre la portada oeste o principal de la Catedral de León ha puesto al descubierto que algunas de sus vidrieras no son las originales y todo hace indicar que fueron sustituidas, sin el conocimiento del Cabildo, cuando a mediados del siglo XIX piezas del rosetón viajaron a Barcelona, concretamente al taller del aparejador Rigalt, para ser restauradas allí. El Cabildo está llevando a cabo una  profunda investigación sobre este “cambiazo”, aunque es evidente que algunas de las piezas actuales de este rosetón no se corresponden con dibujos originales.

Catedral de León
El «cambiazo» de vidrieras queda patente en la comparación de dibujos antiguos y fotografías modernas/MC

Mario González, miembro del Cabildo catedralicio y fabriquero de la Catedral, ha desvelado esta mañana este grave hecho, en el transcurso de la presentación del taller de restauración de vidrieras de la Catedral. A preguntas de este periodista, González ha encogido los hombros, ha calificado de “enigma” lo sucedido con las piezas originales del rosetón  y ha terminado por asegurar que “sólo sabemos que hay dibujos que demuestran que las piezas que viajaron a Barcelona no coinciden con las que se trajeron”.

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El fabriquero Mario González ha confirmado el fraude artístico /MC

“Hay que investigar” ha añadido el fabriquero de la Catedral, que insiste en que esta irregularidad o “cambiazo” de piezas se ha descubierto al desmontar todas las piezas del citado rosetón y llevarlas al taller de restauración. Al cotejar esas piezas con dibujos antiguos se ha certificado que no son  las originales. Todo hace indicar que el “cambiazo” se produjo a mediados del siglo pasado en el taller barcelonés de Rigalt. Hasta ahora nadie del Cabildo ha viajado a Barcelona para contrastar este hecho. Actualmente en Barcelona hay un Museo Rigalt. González ha añadido que hay tesis universitarias en las que ya se recoge este fraude y la sustitución ilegal de piezas de este rosetón.

Las piezas originales de este rosetón corresponden al siglo XV y las que se han cambiado serían del XIX y estarían fuera del contexto de la narración de la vidriera.

Ante estas sospechas, que ya vienen de hace tiempo, el Cabildo se negó hace veinte años a que vidrieras de la Catedral volvieran a salir de León para su restauración.

TALLER DE VIDRIERAS

Al margen de la polémica, el Cabildo ha mostrado esta mañana el taller de restauración de vidrieras, ubicado en una casona antigua de la calle Dámaso Merino de León, muy cerca de la Catedral. En el taller trabajan tres profesionales, dedicados exclusivamente ahora a la limpieza y restauración de las vidrieras del rosetón principal de la Catedral.

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Taller de restauración de las vidrieras/ MC

Se espera que la restauración y montaje de este rosetón, cuyas obras las financia la Fundación Cepa, esté concluida a finales de año. Ahora mismo, ya se ha restaurado un 70% de las 97 piezas que componen el conjunto. La labor más complicada ha sido sustituir el emplomado, ya que el anterior era de muy mala calidad y provocaba el abombamiento de las piezas. En el rosetón ya se ha colocado el cristal de protección y la malla metálica de prevención.

El presupuesto aportado por la Fundación Cepa ha sido de 370.000 euros, que se ha invertido en las vidrieras y en la restauración de la piedra del hastial.

González asegura que este taller tiene trabajo garantizado para varios años, ya que quedan aún bastantes vidrieras por restaurar en la Catedral. Las restauración continuarán al ritmo que haya dinero para ello, pero la intención del Cabildo es que no se paren las obras en ningún momento.