862 años despues del hecho que originó esta tradición tan leonesa y en esta ocasión, en pleno julio en lugar de a finales de abril y cumpliendo medidas de distanciaciento social e higiene que marca la «nueva normalidad», el atrio de la Real Colegiata de San Isidoro acogió este domingo la ceremonia de ‘Las Cabezadas’.

El debate dialéctico que tradicionalmente enfrenta a los representantes municipales con el Cabildo de San Isidoro – representados por el concejal Vicente Canuria y Ovidio Álvarez Suárez, respectivamente – finalizó un año más en tablas y sin acuerdo sobre la voluntariedad o no del tributo con el que la ciudad homenajea cada año a San Isidoro.

La corporación municipal procesionó desde el Ayuntamiento hasta la Real Colegiata de San Isidoro, donde le esperaban los miembros del Cabildo y los leoneses asistentes – entre ellos numerosas autoridades, entre los que se encontraron los consejeros de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, y de Empleo e Industria de la Junta de Castilla y León, Carlota Amigo – colocados en sillas respetando la distancia de seguridad en una zona acordonada adyacente.

Un momento de la celebración.

Los hechos conmemorados cada año en ‘Las Cabezadas’ se remontan al año 1158, cuando los leoneses decidieron sacar en procesión los restos de San Isidoro pidiendo al Santo que lloviese. San Isidoro cumplió, de hecho, la lluvia fue tal que a la altura de Trobajo del Camino los porteadores tuvieron que «abandonar» allí al Santo. Tras las oraciones de la reina Sancha, unos días después el Santo pudo volver a su templo y los leoneses, en ofrenda de agradecimiento le presentaron un cirio y dos hachas de vela.

Así cada año, representantes de consistorio y Cabildo se enzarzan en una lucha dialéctica, unos defendiendo que el pueblo de León no está obligado a cumplir con la ofrenda – aunque lo hace de buen grado – y los otros que defienden que, aunque valoran la buena voluntad y la alegría con la que cada año se hace la ofrenda, es un compromiso debido.

Destacó, como guiño este año, la entrega de una bufanda de la Cultural y Deportiva Leonesa que el concejal de Deporte hizo al representante del Cabildo, pidiéndole que rogase al Santo por el ascenso a segunda división.

Vicente Canuria, concejal de deportes, hace entrega al representante del cabildo de la camiseta de la Cultural.

A la salida, la despedida con los tradicionales tres golpes de bastón de mando del alcalde a modo de la reverencia – o cabezada – que daban por concluída la tradición.