Hay una pancarta, enarbolada por ciudadanos de a pie, que resume perfectamente el motivo de las tres manifestaciones de León, Ponferrada y Villablino, que esta mañana han sacado a la calle a cerca de 80.000 personas: “León, levántate y lucha”. Esa frase resume perfectamente el hartazgo de la ciudadanía por el olvido y marginación que las administraciones públicas han sometido a la provincia en los últimos años. La falta de respuestas a la crisis de la minería es una prueba de ello. Pero el lema de esa pancarta refleja, asimismo, las ganas de luchar del leonés y de la esperanza que supone el hecho de que si se lucha se podrán conseguir los objetivos.

Y esa es la lectura de las manifestaciones de esta mañana: hay esperanza para esta provincia si la sociedad se moviliza, si lucha y presiona. Y. como decían los líderes provinciales de UGT y CCOO, las convocantes de estas manifestaciones, estas movilizaciones son el punto de partida, no el de llegada. Una vez realizada esta auténtica demostración de fuerza ciudadana, ahora el siguiente paso es constituir inmediatamente la Mesa por el futuro de León y crear una especie de agencia, absolutamente despolitizada, que impulse, priorice, controle y vigile los acuerdos que se adopten en la citada Mesa.

El próximo 3 de marzo se constituirá la Mesa por el futuro de León. Sus integrantes, que hoy han participado en estas manifestaciones, ya han oído el clamor de la calle: “Basta ya” y “Exigimos soluciones”. Que la voz de los ciudadanos no vuelva a caer en el olvido.

16F
Cabecera de la manifestación del 16F en León

Los sindicatos han cosechado esta mañana un gran éxito. No hay adjetivos para resumir el éxito de las movilizaciones. Se puede usar el tópico del manido adjetivo de “históricas”. Es cierto. Los líderes sindicales Vega (CCOO) y Reguero (UGT) tuvieron al finalizar la manifestación unas intervenciones contundentes, dejando claro que ésta podría ser la última oportunidad para sacar a León de su prolongado estado de decadencia y que la solución pasa por mantener la presión y la movilización ciudadana, pero también por la unidad de acción.

Se agradece, en este sentido, la presencia de representantes en estas manifestaciones de todos los partidos políticos y de las administraciones públicas. Eso sí, se manifestaron en un segundo plano, sin excesivo protagonismo, porque esos líderes políticos, sobre todo los de PP y PSOE, son conscientes de que sus gobiernos (Junta y Gobierno central) han sido corresponsables del olvido al que se ha sometido a la provincia. Ahora esos mismos políticos, que siendo responsables de la crisis son, a la vez, parte de la solución, deben ganarse de nuevo la credibilidad de la calle y presionar a los gobiernos central y autonómico para que salden, de una vez por todas, su deuda histórica con la provincia leonesa.

16F
Plaza de San Marcelo, el final de la manifestación/ MC

Destacar como anécdota que esa manifestación ha puesto en evidencia, una vez más, la ruptura del PSOE. Mientras la cúpula provincial del partido Cendón y Morán arropaban al líder autonómico, Tudanca; el alcalde de León, Diez disfruta de su soledad y orfandad política socialista con el solo acompañamiento de su esposa.

Los tractores, por su parte, no pudieron sumarse a la manifestación. UGAL-UPA llevó al Paseo de la Condesa una treintena de estas grandes máquinas, pero sólo una pudo unirse a la marea humana. El resto se quedó con ganas de exhibir las reclamaciones del campo por el centro de la capital. Eran tractores de UGAL-UPA, a los de Asaja ni estaban ni se les esperaba. Una preocupante fractura del sindicalismo agrario en un momento crucial para el campo leonés.

La pancarta que abría la marcha de los leonesistas/ MC

Hay una segunda lectura de esta manifestación en la capital leonesa: su claro sentido leonesista. La UPL y el resto de las asociaciones leonesistas han copado gran parte del espacio físico de la marcha –casi dos kilómetros en total- para reivindicar la separación del antiguo Reino de León (León, Zamora y Salamanca) de la actual autonomía de Castilla y León. Los leonesista fueron adueñándose de la Plaza de San Marcelo, final de la manifestación, para hacer bien visibles y ostensibles los mensajes de ruptura y de rechazo a Castilla y León.

Los tractores de UGAL-UPA/ MC

Los leonesistas respetaron y aplaudieron las intervenciones de los secretarios provinciales de UGT y de CCOO, pero fueron muy críticos con las de los secretarios nacionales, sobre todo de la de Álvarez, de UGT, quien tuvo el desacierto de citar positivamente en el kilómetro cero del leonesismo –Plaza de San Marcelo- a la Junta de Castilla y León.

Tras estas manifestaciones es la hora de la acción política. La calle ha hablado y ha manifestado su hartazgo. La Mesa por el futuro de León debe ser un éxito. O éxito o el abismo. Los sindicatos ha hecho su trabajo, la calle ha hablado; ahora que actúen, y pronto, las administraciones públicas.