Si algo han puesto de manifiesto todas las citas electorales a las que hemos acudido en los últimos meses es que León sigue perdiendo censo.

Las últimas cita electorales ha conducido a una actualización de los listados de leoneses llamados a las urnas, las cuales han servido para constatar el descenso de las personas con derecho a voto en la provincia. Por desgracia, esta bajada no se verá compensada por los ciudadanos que han alcanzado la mayoría de edad.

¿A qué se debe tal reducción?

 Pues es un problema con múltiples causas y a día de hoy sigue sin haber ninguna política para intentar revertirla.

Las causas de esta bajada en el censo electoral vienen dadas por diferentes circunstancias. Pero antes de entrar en ellas conviene hablar del número de llamados a votar en las pasadas elecciones: en la provincia de León el censo electoral fue de 432.062 personas.

En total, se produjo un descenso de 1.510 votantes. Esto hizo que la provincia leonesa fuese la que más electores perdió en toda la comunidad autónoma.

Por un lado, la movilidad de las personas justifica la pérdida de electores; la emigración a otras comunidades o al extranjero afecta sobremanera al censo electoral. Los que migran dentro del país terminan por empadronarse en otras localidades, y los que se van al extranjero se ven obligados al voto por correo.

 Por otro lado, las defunciones también disminuyen el tamaño de las listas, y la baja natalidad unida al envejecimiento de la población hacen de esta causa algo fundamental.

Por si alguien se lo pregunta, no, no existe la posibilidad de darse de baja voluntariamente del censo.

En una provincia como la nuestra, con no demasiadas oportunidades para los más jóvenes, baja natalidad y una pirámide poblacional envejecida, todos los factores van en contra del crecimiento poblacional.