Miguel Cordero del Campillo

Ha fallecido Miguel Cordero del Campillo. Un sabio. Un humanista. Uno de esos personajes históricos a los que León debe gratitud eterna. Por muchas razones, pero sobre todo por haber sido uno de los impulsores decisivos en la creación de la Universidad de León. La provincia de León no sería lo que es hoy sin su Universidad, convertida hoy, en momentos de desconcierto y de pérdida de señas de identidad, en la primera industria de la ciudad, con cien millones de euros de presupuesto, 1.700 empleados (docentes en su mayoría) y 12.000 alumnos.

Cordero del Campillo lo ha sido todo en la Universidad de León. Catedrático, decano de Veterinaria, rector, profesor emérito, investigador, docente, investigador, historiador, divulgador y maestro de generaciones de veterinarios. Acaba de anunciar el actual rector, García Marín, que la Universidad le va a rendir un homenaje. Aunque la verdad es que Cordero del Campillo ha tenido la suerte de recibir en vida casi todos los reconocimientos posibles, de su propia ciudad, de la provincia, de la Universidad, del Colegio de Veterinarios, de las administraciones públicas, de la industria privada, de los medios de comunicación y de sus propios compañeros. Hay unanimidad social, profesional y universitaria en torno a su figura.

Tiene razón el actual rector cuando resalta que Cordero del Campillo supo ganarse el respeto de todos. Sí, ese ha sido su principal éxito: haber logrado el respeto no solo de los suyos sino el de toda la sociedad leonesa, por encima de ideas, creencias y postureos políticos. Ha sido un rara avis sobre el que hay un consenso casi unánime en torno a su trayectoria.

Gracias a ese respeto, duramente conquistado a base de coherencia, Cordero del Campillo fue senador en la primera legislatura como independiente, pero dentro de una candidatura progresista. Fue su contribución a la concordia y a la consolidación de la democracia en España. Hasta la derecha local más cavernícola terminó reconociendo el valor de este catedrático. Todo está en su libro “Historia de un compromiso”. Porque Cordero del Campillo fue una persona comprometida con su profesión, con su Universidad, con su León del alma, con su familia, con sus amigos y, sobre todo, con sus ideas. Hasta fue editor en un periodo breve en un intento de romper el oligopolio de la prensa derechista en los primeros años de la Transición.

Amigo del presidente de la República en el exilio, el leonés y veterinario Félix Gordón Ordás, pero también de destacados franquistas reconvertidos en demócratas como los ex ministros Martín Villa o Núñez Pérez o de empresarios como Emilio Hurtado Llamas, presidente de la Caja de Ahorros de León, con quien fue de la mano hasta conseguir la creación de la Universidad de León en 1979.

Hijo de un guardia civil, Cordero del Campillo sólo perdía levemente su actitud conciliadora cuando recordaba el sacrificio de su pueblo, Vegamián, sumergido bajo las aguas del pantano del Porma. Un triste recuerdo que le acompañó durante toda su vida.

Amable, cordial, gran conversador, irónico, cercano, riguroso, conocedor y sufridor de la intrahistoria leonesa, Cordero del Campillo ha fallecido a los 95 años, bien disfrutados y estrujados. Bien se merece el descanso y el eterno agradecimiento de los suyos, de los leoneses.