En estos días en los que por tierras maragatas se recorre la «Senda Panero», cabe recordar que el poeta leonés tuvo varios hijos que siguieron su estela, siendo Leopoldo María – que a pesar de haber nacido en Madrid descansa también en la capital maragata que le vió crecer – uno de los más notables.

Con dos hermanos literatos como él – ‘Michi’, el menor, y Juan Luis, el mayor – Leopoldo María se convirtió en parte de la historia de la poesía española cuando el crítico Josep Maria Castellet lo incluyó en su antología de los Nueve Novísimos (‘Nueve novísimos poetas españoles’, 1970) al lado de autores como Manuel Vázquez Montalbán, Félix de Azúa, Pere Gimferrer y Ana María Moix.

Años más tarde Jaime Chávarri afianzó al «personaje» en 1976 en ‘El desencanto’, un documental familiar crudo que mostraba lo complicado de formar parte de una saga familiar como los Panero. En él ‘Michi’, Leopoldo María, Juan Luis y Felicidad Blanc – su madre – compartían protagonismo con Leopoldo, el padre ausente y poeta que había marcado el amor por la poesía y las desgracias familiares.

UNA VIDA ATORMENTADA

Leopoldo María Panero, representante de los Nueve Novísimos, destila desencanto y cultura. El poeta, narrador y ensayista nacido en Madrid en 1948 es, como hemos dicho, hijo del también poeta Leopoldo Panero – nacido en Astorga – y de Felicidad Blanc.

Retratado en la película El desencanto (1976), de Jaime Chávarri, junto a su padre, madre y hermanos, se puede observar cómo se convirtió en símbolo de su familia.

En el terreno literario, Panero mostró desde muy pequeño interés por la poesía. A los 16 años, embargado por las ideas de la izquierda radical, ingresó en el entonces prohibido Partido Comunista.

Comenzó su carrera como poeta de la mano del que fuera su maestro Pere Gimferrer. Sin embargo, su vida fue truncada por el alcoholismo, la depresión y dos intentos de suicidio antes de cumplir 21 años.

El escritor, referente de la cultura española

, estudió Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid y Filología Francesa en la Central de Barcelona. En los años 70 fue ingresado por primera vez en una institución psiquiátrica, donde siempre mostró su cercanía a la literatura.

Así, sus repetidas reclusiones no le impidieron mantenerse siempre activo y cercano al mundo de las letras. Su copiosa producción como poeta, traductor, ensayista y narrador así lo atestigua.

A finales de la década de los 80, cuando la crítica acogió y reconoció su obra, fue el momento en el que decidió ingresar en un centro psiquiátrico en Mondragón.

Considerado uno de los poetas más relevantes de España, su primer libro fue «Por el camino de Swan» (1968). Este tan solo fue el comienzo de una serie de publicaciones entre las que destaca «Así se fundó Carnaby Street» (1970) y «En Teoría» (1973).

Los restos de Leopoldo María Panero, que falleció en Las Palma de Gran Canaria en 1994, descansan en Astorga, ciudad que lo vio crecer.