Esta vez no le ha salido bien al banco andaluz Unicaja su histórica estrategia de tensar al límite la cuerda cuando negocia su fusión con otra entidad financiera. Esta vez, el siempre presente, aunque en la sombra, Braulio Medel, presidente de la Fundación Unicaja, máxima accionista del banco Unicaja, se ha encontrado enfrente a un estratega de largo recorrido como él, Manuel Menéndez, presidente de Liberbank, banco asturiano con el que Unicaja mantenía negociaciones de fusión muy avanzadas.

Liberbank ha roto las negociaciones esta tarde y así lo ha comunicado a la CNMV. El motivo ha sido el desacuerdo sobre el reparto de poder. Unicaja pretendía quedarse con la mayoría de las acciones, entre un 58% y un 60%. Liberbank quería, como mínimo, un 45% y dejar a Unicaja una mayoría del 55%. Unicaja no ha aceptado esta última oferta, a pesar de que el banco andaluz se reservaba la presidencia del nuevo banco y la sede central, que se instalaría en Málaga, feudo de Unicaja.

Este proceso recuerda mucho al vivido entre los años 2010 y 2014 cuando Unicaja comenzó a interesarse por las  muy deterioradas cajas de ahorro España y Duero. El entonces presidente ejecutivo de Unicaja, Braulio Medel, aplicó una estrategia de palo y zanahoria, de frenazos y arreones, de amenazas y concesiones, hasta que el Banco de España, urgido por el mal general de las cajas de ahorro, accedió a todas las presiones de Unicaja y le entregó el Banco Ceis (la suma de Caja España y Suero) en unas condiciones excepcionalmente ventajosas. Cobrada la pieza, Unicaja se desentendió, faltando a sus promesas, de los territorios históricos de las antiguas cajas de Castilla y León.

Ahora podía haber sucedido algo parecido, y en Liberbank han decidido no seguir la estrategia de Unicaja. Ahora queda por saber qué dirá el Banco de España.

El coste de la fusión de ambas entidades habría sido de 317 millones de euros, muy superior a los beneficios a corto y medio de las sinergias de la integración.

PROBLEMAS EN LEÓN

La ruptura de las negociaciones entre Unicaja y Liberbank coincide con el enredo judicial en el que se encuentra Unicaja en Castilla y León, tras la demanda interpuesta por la Fundación Obra Social Castilla y León (Fundos), entidad que reclama al banco andaluz cerca de cien millones de euros en patrimonio inmobiliario de todo tipo y obras de arte. Entre los bienes reclamados está el suelo sobre el que se levanta el edifico de El Portillo de León, antigua sede de los servicios centrales de Caja España, que Unicaja,  a través del Ayuntamiento, gobernado por el popular Antonio Silván, quiere vender urgentemente para ampliar el Parque Tecnológico de la capital leonesa.

A la espera de lo que decida el juzgado el próximo 19 de junio, Unicaja corría el riesgo de verse obligada a dotar con varias decenas de millones de euros esta demanda.

Unicaja tiene en marcha actualmente una reestructuración de empleo. La pasada semana abrió el periodo voluntario para ejecutar 200 traslados de sus empleados, la mayoría de ellos de la provincia leonesa. En los próximos años, Unicaja cerrará más de 700 oficinas.

A la espera de que mañana abra la Bolsa, las acciones de Unicaja han bajado hasta los 1,17 euros por acción, con una contracción anual del 12%, lo que reduce su valor en Bolsa a los 1.570 millones de euros.