Yo no he enviado mis barcos a luchar contra los elementos. Algo así deben de estar pensando, parafraseando a Felipe II, los secretarios provinciales de CCOO y de UGT de León con respecto a la recién nacida Mesa por el futuro de León. Y en este caso los elementos son muchos, pero sobre todo, los derivados del maldito coronavirus, que ya ha hecho perder a las Bolsas españolas en apenas quince días más de 110.000 millones de euros. Y ya no son solo las Bolsas sino la parálisis que puede afectar a la economía española y, sobre todo, el freno de la inversión privada. Hay miedo, sí, y el miedo genera incertidumbre y ese clima es el peor para el sector empresarial. Si los empresarios no lo ven claro no invierten, aplazan sus inversiones y ampliaciones y, por consiguiente, contratan a menos gente o despiden a trabajadores, siempre la parte más débil del engranaje.

Este es el nuevo contexto económico en el que se va a desenvolver la Mesa por el futuro de León. Por de pronto, el Gobierno central ya ha anunciado que va a revisar, a la baja, claro, las previsiones económicas para este año. Los ingresos, vía impuestos y tasas, se van a resentir porque la actividad económica se va a ralentizar. Y si hay menos ingresos habrá menos gasto porque el déficit y la deuda pública ya están al límite y no se pueden estirar más. Este nuevo contexto deberá reflejarse en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, si es que al final hay borrador, toda vez que POSE y Unidas Podemos andan a la gresca en el seno del Gobierno de coalición. En un contexto tan  complejo y cargado de tantas incertidumbres, lo mínimo que se le puede exigir al Gobierno central es unidad, ideas claras y una estrategia definida.

Los analistas aseguran que Occidente comenzará a notar en abril el parón de la fábrica del mundo, China, el país más afectado por el coronavirus y que ha aplicado una estricta política de aislamiento de sus habitantes, por lo que muchas fábricas de componentes llevan paradas varias semanas. Y si esos componentes no llegan a Europa se pararán las fábricas y comenzarán a negociarse despidos mediante Eres temporales. En fin.

Vamos a ver que cuenta mañana el presidente del Círculo Empresarial Leonés, Julio César Álvarez, que ha convocado a los medios de comunicación a un desayuno de trabajo para analizar las previsiones económicas para este año. Un Círculo, por cierto, que no fue invitado a la primera reunión de la Mesa por el futuro de León del pasado 3 de marzo, en la que la FELE, la otra patronal, ocupó todos las sillas destinada a los empresarios. ¿Por qué esa discriminación hacia el CEL?

En cualquier caso, la Mesa por el futuro de León echó a andar con buen pie. Hubo consenso y compromiso por la unidad de acción. También se asumió la urgencia en la aplicación de las soluciones. Y su despolitización. El anfitrión, el presidente de la Diputación, Eduardo Morán, lo bordó: serio, riguroso, centrado y acertado en el análisis. Sobraron el resto de las intervenciones. Pero, bueno, ahora la meta es el 3 de abril. Reunión en Ponferrada. Y de ahí deben salir ya los primeros acuerdos.

Todo esto, claro, bajo el miedo y la incertidumbre que genera el maldito coronavirus. Si la economía se ralentiza o se para, la Mesa por el futuro de León lo sufrirá. De ahí que los líderes sindicales se mesen los cabellos lamentando que los elementos pueden hacer naufragar el proyecto histórico que ellos han impulsado.