Del mítico e idealizado molino Sidrón apenas queda nada. Las obras de recuperación de todo el entorno urbanístico de Puerta Castillo y Era del Moro, al lado de la plaza del Espolón de la capital leonesa, sacarán a la luz los últimos restos del molino, un único edificio de tapial y ladrillo y poco más, de los tres que constituyó el complejo industrial. De la maquinaria del molino no queda nada y nadie sabe qué fue de todos aquellos engranajes de madera y hierro. Lo único que se recuperará en el gran proyecto de transformación de esta zona será la canalización de la presa de San Isidro, que desde el lejano río Torío llevaba las aguas al citado molino y los arcos de piedra que servían de entrada del agua a las salinas del molino.

Así era el molino a principios del siglo XX

El edificio que queda en pie del molino Sidrón ha sido utilizado en las últimas décadas como garaje, por lo que sus propietarios dejaron diáfano y limpio todo su interior en busca de una máxima rentabilidad. Sólo son visibles algunas zapatas, vigas de madera y algunos restos del suelo, asimismo, de madera, alguna puerta y una pequeña escalera de madera. El exterior es más sólido. La construcción es de anchos muros de tapial y cantos rodados y los ventanales están enmarcados con ladrillos rojos cocidos. Y poco más.

Interior del molino/ MC

La muralla romana, actualmente en restauración y consolidación, linda con los restos del molino. Entre ambas construcciones se abrirá una calle peatonal, que unirá la plaza del Espolón con la calle Ramón y Cajal. Las salas vacías que quedan del molino, hoy desangeladas, abandonadas y sucias, tendrán un uso cultural. Al menos no se perderá la memoria del molino Sidrón. Quedarán esos restos consolidados, la canalización histórica y las viejas fotografías en blanco y negro de Germán Gracia.

Detalle del interior/ MC

El historiador y catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares, el leonés Javier Revilla, recordaba hace años en Diario de León que la noticia más antigua del molino databa de 1868 y se refería a un anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia de León sobre el arrendamiento de las instalaciones de la fábrica de harinas, entonces propiedad de la viuda de Antonio Santos.  A principios del siglo XX el molino estaba en plena producción y entre los dos edificios originales se levantaba un gran silo. De todo este complejo solo queda uno de los dos edificios originales.

La esquina del molino casi roza la oculta muralla romana/ MC

La recuperación de este edificio, junto a la muralla y los cubos romanos, ha sido una aspiración de los ayuntamientos de la capital desde la época del alcalde Morano. En todas estas décadas se han presentado proyectos de reutilización del edificio como un Museo del Agua o, años más tarde, un museo etnográfico dedicado a la indumentaria tradicional leonesa, impulsado por el estudioso Javier Emperador.  Nada se concretó. Hasta ahora.

Si los plazos se cumplen, en el verano del próximo año lo leoneses podrán pasear por el edificio del molino Sidrón y por la base de las murallas y cubos romanos. Este es uno de los grandes proyectos urbanísticos del actual alcalde, José Antoni o Diez, para su presente mandato.