Hoy, día 12 de mayo, se celebra el Día Internacional de la Enfermería y hablamos con uno de los miles de sanitarios que luchan a diario contra el virus en nuestra provincia.

Además Pablo Robles no sólo sabe qué es enfrentarse al virus en primera línea de fuego, sino que además lo ha hecho también en primera persona. Este enfermero – que trabaja en el Centro de Salud de El Crucero y realiza guardias o jornadas extraordinarias en el Centro de Salud de Eras de Renueva – nos cuenta cómo está viviendo él esta crisis sanitaria sin precedentes.

Pablo Robles es enfermero de atención primaria en los Centros de Salud de El Crucero y Eras de Renueva.

La enfermería es una profesión eminentemente femenina – alrededor del 85% de las enfermeras españolas son mujeres – pero la tendencia está cambiando ¿cómo ves este cambio?

Al final lo importante en una profesión sanitaria es la vocación, ser hombre o mujer es lo de menos.

¿Cómo nace tu vocación y qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

En mi caso, siempre tuve la enfermería como una opción muy cercana ya que mi madre es enfermera y mi tía es auxiliar. Fue algo que siempre me gustó y cuando tuve que decidir qué salida tomar en bachillerato, no tuve dudas.

En mi caso, atención primaria, valoro mucho la cercanía con el paciente, el conocer no sólo su enfermedad sino también conocer su vida, a su familia. Llegas a establecer una relación que es por encima de todo profesional, pero va más allá, te implicas más y ellos depositan más confianza en ti.

Aunque las profesiones sanitarias siempre han estado bien valoradas por la sociedad, esta crisis ha puesto especialmente en valor vuestro trabajo ante los ciudadanos. ¿Cómo valoras esto?

Los aplausos son muy positivos y se agradecen mucho, pero es importante que la gente se dé cuenta de nuestra profesión es complicada e implica muchos riesgos y responsabilidades siempre, no sólo ahora, aunque es cierto que el riesgo ahora es más patente. Es vital que la labor sanitaria se valore no sólo cuando hay un riesgo específico o un miedo a una situación concreta.

Y aunque el miedo nos hace ser irracionales, sí me parece triste – aunque sean excepciones – que haya gente que aplauda en sus balcones pero luego nos estigmatice o nos pida incluso que no vivamos en nuestras viviendas habituales para evitar contagiarse, como se ha visto en los medios. Nosotros somos los primeros que extremamos precauciones para que esto no ocurra, tanto en el trabajo como al llegar a casa, por nosotros, por nuestras familias y también por todos ellos.

¿Cuál es la situación más difícil a la que te has enfrentado como enfermero?

Al final recuerdo como algo duro en los primeros años estar de aquí para allá de un punto a otro de España, sin una rutina. En ocasiones llegabas para quedarte durante un día o unas semanas a lugares especiales como urgencias o UCIs pediátricas donde te enfrentas a situaciones nuevas y difíciles, donde además las dinámicas de trabajo no tienen nada que ver.

Recientemente, ha sido muy duro tener que perder a un compañero por el coronavirus, Antonio, el coordinador del Centro de Salud de Eras de Renueva. Además para mí sólo no era un compañero cualquiera – teníamos muy buena relación – sino que además compartí con él en su última guardia antes de que enfermase.

Pocos días después de esa guardia tú también diste positivo por COVID-19. ¿Cómo ha sido enfrentarte al virus, tanto en lo profesional como en lo personal?

En lo profesional, aunque en un centro de salud esta crisis se vive de forma diferente a como se hace en un hospital, es cierto que es casi más duro a nivel psicológico que a nivel puramente laboral. Los triajes, las rutinas de protección, explicar a la gente que deben posponer las visitas al centro de salud para hacer sus controles o analíticas rutinarias porque ahora lo mejor para proteger la salud de todos y la suya propia es que no acudan al médico si no es estrictamente necesario…

En lo personal, por supuesto que te preocupas, no sólo por ti sino por tu familia, pero es cierto que mis síntomas fueron leves y al ser una persona que a pesar de estar expuesta por su trabajo está sana y es joven, pero lo superé sin problemas. Realmente, en cuento empecé a mejorar ya tenía ganas de volver.

¿Te hicieron pruebas? ¿Cuál es la situación de equipos de protección y test actual para la comunidad sanitaria?

A mí me realizaron test rápidos en el diagnóstico y después para comprobar que ya no estaba infectado antes de volver a trabajar. La situación sigue sin ser óptima, siempre se puede mejorar, pero es cierto que la disponibilidad de mascarillas, material de protección y tests ha ido mejorando progresivamente.

En mi caso, el problema de protección es casi más «estructural» de edificio, de las propias instalaciones, porque en El Crucero hay un problema con la ventilación. Por ejemplo, hay muchas consultas sin ventanas y esto es algo que no es positivo nunca, pero aún menos en una situación de lucha con un virus que se transmite por vía aérea. De hecho, una tercera parte de la plantilla hemos estado infectados.

Centro de Salud de El Crucero (Foto: Bruno Moreno)

Al final tú no has vivido el «confinamiento» ya que, a excepción de tu convalecencia, no has dejado de trabajar…

No… Además en mi caso además tengo una hija pequeña y tanto yo como su madre – que también se enfrentó al COVID-19 e incluso requirió ingreso hospitalario – trabajamos en sectores considerados esenciales, por lo que la conciliación durante el confinamiento ha sido complicada, al final han tenido que ayudarnos los abuelos, a pesar de ser población de riesgo. Esto es algo que se debería tener en cuenta y más ahora en la desescalada, cuando son muchas más personas las que van a tener que incorporarse progresivamente al trabajo sin otra alternativa para el cuidado de sus hijos que dejarlos con sus padres.

¿Qué consejo le das a alguien que tenga síntomas?

Principalmente, recomiendo a todos que usen mascarilla. A alguien que tenga síntomas especialmente, porque la mascarilla no es sólo para protegerse sino que tambiénes la forma más sencilla de evitar contagiar a los demás.

Después, que si los síntomas son leves, eviten acudir a los hospitales y centros de salud. Que llamen al teléfono COVID-19 900 222 000 para que les guíen y les ayuden a seguir la evolución de los síntomas.

Pero quiero mandar un mensaje positivo, decirle a la gente que están en las mejores manos, que los sanitarios estamos trabajando sin descanso, que el coronavirus se puede superar y que cada uno tenemos que hacer lo que podamos, todos jugamos un papel.