Luis Seguí: “El mal es el precio que el hombre paga por la libertad”

El psicoanalista y abogado cautivó al publico leonés, que acudió ayer al Centro de Médicos de León, con su conferencia “La Maldad”, en la que habló del caso de Isabel Carrasco.

Conferencia en el Colegio de Médicos de León
Luis Seguí, José Luis Díaz Villarig, y el organizador y presidente de Círculo Leonés de Psicoanálisis, Luis Salvador Pérez Herrero, durante la conferencia en el Colegio de Médicos de León

Estudió Derecho, Ciencias políticas e Historia, sin embargo, el psicoanálisis es su pasión y por ello se especializó en esta práctica terapéutica. Luis Seguí es abogado y psicoanalista de profesión y si le haces elegir entre una de los dos te dirá que no puede. “Con ambas he podido ayudar a la gente. La mayor parte de mi vida la he dedicado al derecho pero el psicoanálisis me proporciona una satisfacción que tiene que ver con la vocación”, confiesa.

Luis Seguí, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano (ELP) y de la Asociación Mundial del Psicoanálisis (AMP), cautivó ayer a los presentes, en el Colegio de Médicos de León, con una conferencia sobre La Maldad. El autor del libro Enigma del mal habló sobre el mal en acto de los seres humanos y se centró en el crimen en el que se asesinó a la presidenta de la diputación del Partido Popular de León, Isabel Carrasco.

Seguí explica que “en el caso de Monserrat González y de su hija, el sujeto activo claramente es la madre y, la hija la seguía. Porque ahí había algo que en el psicoanálisis se llama un estrago materno, que se produce cuando una madre posesiva tiene abducido al otro sujeto, que en este caso es su hija. Yo creo que era la madre la que llevaba el liderazgo en un crimen de odio y de venganza”.

-¿Qué es lo que le llevó a especializarse en el psicoanálisis?

-Yo supongo que la profesión de abogado, que es lo que me mostró que en realidad hay muchas personas que lo que necesitan es ser escuchadas. No todos los abogados tienen esa actitud de prestarse a la escucha y eso tiene mucho que ver con el psicoanálisis. Se dice que los psicoanalistas somos cazadores de palabras. La relación que yo he encontrado entre derecho y psicoanálisis es que los dos tienen que ver con el comportamiento de la gente, incluso las maldades que hace la gente. Tanto los abogados como los psicoanalistas escuchamos hasta donde puede llegar la condición humana.

-¿Qué significa desde su punto de vista el psicoanálisis?

-El psicoanálisis, además de ser una técnica para ayudar a que las personas combatan el sufrimiento psíquico, es una disciplina. Además, es una teoría del sujeto que permite leer el trabajo de otras disciplinas como el derecho, la historia, la antropología o la economía y aportar una mirada diferente.

-¿De qué trata su libro El enigma del mal?

-Es un interrogante. El libro no pretende definir lo que es el mal. Más bien, al contrario. El libro empieza interrogándose sobre el hecho de que el mal difícilmente puede ser encerrado en unos conceptos teóricos. Pero sí se puede hablar de los malvados y de la maldad. Es decir, ya que no se puede definir el mal, mejor ir por la vía fenoménica de cómo se expresa el mal. Yo he citado al filosofo alemán Rüdiger Safranski, con el que coincido cuando dice, que el mal es una cuestión ontológica natural a la condición humana, porque tiene que ver con la libertad. El mal es el precio que el hombre paga por la libertad, porque tiene la libertad de elegir. Y eso es algo que está relacionado con la condición humana, la posibilidad de elegir. El mal se elige.

-¿Qué significa para usted la maldad?

-Es el mal en acto. Yo he analizado varios casos criminales donde el mal se pone en acto y hago una interpretación desde el punto de vista del psicoanálisis que va más allá de la criminología, de la psicología o de la psiquiatría. En un crimen, el psicoanálisis puede ser un aporte de una mirada diferente sobre el comportamiento de los sujetos sin juzgarlos. El crimen es la máxima expresión de la maldad. Hay muchas otras, el catalogo de maldades es ilimitado, pero donde se pone en acto con mayor crueldad es en el crimen, cuando se asesina o se mata a otra persona.

-¿Por qué cree que se dice que hay gente buena y gente mala?

-La agresividad es algo innato. Cuando un niño se disputa un juguete con otro, es una manifestación de la agresividad que tiene que ver con el narcisismo. Yo quiero lo que tiene el otro. Esa agresividad es natural del sujeto humano y se reconduce con el tiempo al interiorizarse las normas sociales y la ley. Platón decía que los buenos y los malos se distinguen de que los malos llevan a la práctica lo que los buenos se limitan a imaginar. Por otra parte, Freud decía que en realidad estamos matando todo el tiempo con el inconsciente. No pasamos al acto pero en el inconsciente somos muy severos con los demás. A veces, incluso, se verbaliza. “Lo mataría”, suele decir la gente. Afortunadamente no lo hacen, pero es verdad que hay muchas situaciones en las que las convenciones, las normas sociales y la ley impiden que mucha gente haga un pasaje al acto violento. De hecho, el derecho se inventó para que la sangre no corriera por la calle. Efectivamente la ley es la que pone el limite. Si no existiera, habría una sucesión de venganzas privadas.

-Hablando de Freud, ¿qué tiene que ver con este concepto del mal?

Bueno Freud escribió bastante sobre el mal y llegó a la conclusión de que es imposible desarraigar el mal del sujeto humano. Se lo dice a Albert Einstein en una carta. Einstein le escribe una carta a Freud en nombre de la Sociedad de las Naciones preguntándole qué pueden hacer los científicos para evitar una guerra que estaba apunto de suceder. Freud le contesta que “es imposible desarraigar el mal, está incorporado a la condición humana. Solo se puede combatir el mal”. Y yo creo que el hecho de que no se pueda acabar con el mal no significa que haya que resignarse y soportarlo sino que hay que combatir el mal.

-A parte de Freud, ¿qué otras figuras ve relevantes en la historia del psicoanálisis?

-A Jacques Lacan. Es el continuador de Freud. Jacques Lacan se formó como psiquiatra en Francia. Empezó a ver casos criminales y su tesis doctoral se hizo sobre una mujer que apuñaló a una actriz a la salida del teatro. Esa tesis doctoral inaugura un concepto que él llamó la paranoia de la autopunición, donde explica por qué en este caso cuando esta mujer va a matar a la otra en realidad se esta castigando a sí misma. Un año después analiza el caso de dos hermanas que servían en una casa y en un arrebato feroz asesinan a la dueña de la casa y a su hija de una manera muy cruel. Este hecho le permite a Lacan desarrollar lo que en el psicoanálisis se llama folie à duex (la locura a dos), donde generalmente hay un sujeto activo que lidera o que guía al otro, que lo sigue pasivamente. Estos conceptos de Lacan son los que yo he utilizado para hablar del asesinato de la presidenta de la diputación del Partido Popular de León, Isabel Carrasco. He tomado el caso de Isabel Carrasco como victima porque creo que funciona muy bien en un caso concreto de folie à duex y estrago materno.

-¿Tiene nuevos proyectos futuros en mente?

-A mi edad mis proyectos futuros no se pueden prolongar demasiado, pero los que tengo son seguir trabajando en lo que hago, retirarme progresivamente de la profesión de abogado y dedicarme más a la clínica psicoanalítica. Además de dedicarme a mis hijos y a mis nietos.

Luis Seguí
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