Mario Armero
Mario Armero, vicepresidente de ANFAC

“Me he convertido últimamente en una de las personas más demandadas en actos, cenas y tertulias de toda España, y en todas ellas se me hace la misma pregunta: ¿qué coche me compro?”. No hablaba enteramente en broma Mario Armero, vicepresidente ejecutivo de ANFAC, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, cuando comenzó su intervención en el Curso de Economía organizado por la APIE en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander.

De hecho, según explicó, esta confusión del potencial comprador a la hora de decidirse por un automóvil de gasolina, híbrido o eléctrico -y descartar el diésel casi con toda seguridad- es uno de los motivos que está produciendo una ralentización en la compra de coches por particulares en el mercado español. Aunque no la única.

Porque la industria española del automóvil “está pasando por momentos de cierta dificultad”, explicó: de enero a abril de 2019, la producción de coches ha caído un 5,5% y las exportaciones, un 6,1%, en el segundo año consecutivo de caída. En cuanto a las ventas, han caído un 5,1%, pero dentro de este el descenso en el sector del comprador particular ha bajado un 11,1%. “Tenemos que preguntarnos por qué ha ocurrido esto; es verdad que las ventas en Europa tampoco están creciendo mucho, pero no tiene nada que ver con lo que está ocurriendo en España”.

El futuro tampoco parece muy prometedor, debido a unos profundos cambios sociales que pueden darle la vuelta al paradigma del consumo automovilístico. Por un lado, está el envejecimiento de la población, que hace que necesiten menos el automóvil, y por otro, la nueva clase urbanita que no quiere comprarse uno. “No quieren coches, pero sí tienen móvil”, añadió Armero, en referencia a los crecientes servicios de alquiler de vehículos, con o sin conductor, a través del terminal. “Por eso nuestra industria está pasando de ser la industria de la automoción a la industria de la movilidad”.

DESCARBONIZACIÓN

La cuestión es si España está preparada para estos cambios, y para seguir manteniendo una posición de liderazgo en un campo donde, según declaró Armero, “el 4% de los coches que se venden en el mundo están fabricados aquí”. La implicación de la industria española en el sector implica componentes, acero y productos químicos, entre otros campos, pero el vicepresidente de Anfac advirtió de que el modelo de la industria del automóvil en el futuro será completamente diferente del de ahora”.

Armero definió a la industria del automóvil no como parte del problema en las emisiones sino como “parte de la solución”. “Nosotros suscribimos la descarbonización total establecida por Bruselas para 2050, pero pedimos unos pasos intermedios realistas”, añadió, solicitando que el nuevo marco político desemboque en una estabilidad suficiente para establecer “un plan a largo plazo, una hoja de ruta para trabajar en la descarbonización”. España tiene ahora mismo, declaró, cinco leyes de cambio climático, lo cual “creo que no es la mejor opción para una acción conjunta”.

Mario Armero planteó también un apoyo de la Administración para impulsar el coche eléctrico, que en los próximos años experimentará un fuerte crecimiento, aunque ahora tenga una representación muy escasa, tanto en porcentaje en el parque como en estaciones de recarga. “En 2030 España tendrá que fabricar 600.000 turismos electrificados si quiere mantener un nivel de producción ante el objetivo de reducciones del 30%”, declaró; y para ello sugirió medida de apoyo como establecer un IVA reducido para este tipo de automóvil.