La Junta de Castilla y León ha concluido unas pequeños obras de restauración y consolidación del monasterio románico de Santa María de Sandoval, en el municipio de Mansilla Mayor, a unos veinte kilómetros de la capital leonesa. Estas obras, presupuestadas en 80.000 uros, no alejan, ni mucho menos, el alto grado de deterioro del monasterio, pero sirven para consolidar algunos de sus elementos arquitectónicos.

LAS OBRAS

Una de las obras ha tenido como objetivo completar la cubierta del Refectorio. Con esta cubierta se completa la protección frente a la intemperie de la panda sur del primer claustro del monasterio. Dentro del recinto del refectorio se conservan pavimentos y restos de las bóvedas originales que con esta intervención se podrán mantener adecuadamente.

En concreto, las obras han consistido en la ejecución del remate superior de muro para la colocación de estructura de apoyo de cubierta, la ejecución de estructura de cubierta de madera laminada y la colocación de cobertura de teja cerámica vieja sobre placa impermeable y enripiado de madera en una superficie aproximada de 175 m².

La consolidación del muro de la Casa Rectoral ha sido la segunda obra a realizar en el templo, además de obras puntuales en el claustro segundo del monasterio. Los muros de la antigua Casa Rectoral se encontraban arruinados desde hace años con derrumbes importantes. El objeto de la actuación ha sido la detención del proceso de deterioro y la colocación de una protección superior para que el tapial que conforma su estructura no siga debilitándose.

Monasterio-Sandoval
Firma de la recepción de las obras de restauración

Para la zona correspondiente al claustro segundo, que es la zona con mayor degradación de todo el conjunto, se ha pretendido recuperar la parte recientemente derruida en su lienzo sur con la incorporación de huecos, dinteles, jambas y cargaderos, junto con elementos de cantería que permanecen a pie del derrumbe y han sido recuperados a su lugar original.

Concretamente las actuaciones han consistido en la retirada de vegetación y maleza contratamiento herbicida, así como material desprendido en el interior de la casa rectoral, la consolidación y protección del muro fachada de la casa rectoral y diversos trabajos de consolidación y reconstrucción de muros y balcón en el claustro.

HISTORIA

 El monasterio, ubicado a las afueras del núcleo urbano de Villaverde de Sandoval, se levantó sobre los terrenos una vez llamados Sotnoval (Saltus Novalis), que fueron donados en 1142 por Alfonso VII al conde Pedro Ponce de Minerva, quien en 1167 los otorgó al abad Diego Martínez y otros doce monjes Bernardos procedentes del monasterio de La Espina Valladolid para que fundaran un monasterio cisterciense. El monasterio poco a poco aumentó sus dominios con donaciones reales como las realizadas por Doña Urraca, en cuyo honor se debería celebrar una misa cada 25 de junio.

Se desconoce con exactitud la fecha de construcción de la iglesia si bien está probada la colaboración de dos maestros constructores: Dominivus Magister y Mícael el maestro (1202-1205). Lo más probable es que se deba al mismo arquitecto que la de Gradefes, y que esté hecha después, en el último decenio del siglo XII.

En el siglo XV el monasterio fue ampliado por el abad Don Pedro de la Vega y un gran incendio producido a finales del siglo XVI obligó a una gran reconstrucción tras la que se levantó el claustro ya en el neoclasicismo del XVII.

El monasterio estuvo habitado hasta 1835, cuando se vio afectado por la desamortización de Mendizábal, quedando abandonado.

Durante el siglo XX sufrió un deterioro extremo. Gran parte de su patrimonio fue robado, sustraído o vendido, no siendo extraña la aparición de capiteles, columnas u otros elementos en construcciones del municipio.

En esta época, y valiéndose de las paredes originales, se construyeron varias viviendas todavía habitadas y pequeñas construcciones para el almacenaje de aperos de labranza siendo usados durante años elementos arquitectónicos originales como cuadras para animales.

 En los últimos años numerosas asociaciones, como Promonumenta, así como esporádicas subvenciones de la Unión Europea o la Junta de Castilla y León han tratado de revertir esta situación de abandono sin mucho éxito.

Los sillares más deteriorados de la cabecera de la iglesia han sido acertadamente sustituidos, también se han colocado vidrios en las ventanas o limpiado parte de los pavimentos originales pero por el contrario el claustro se encuentra actualmente apeado con grandes contrafuertes de acero debido a la sustitución de su bóveda de cañón por un forjado plano de hormigón armado.

En el transcurso del invierno de 2010 la cubierta del edificio conocido como “La Panera”, que data del año 1789 como se ve en la inscripción del dintel de su acceso principal, colapsó debido a las nevadas.

El conjunto del monasterio se estructura a la manera del Císter, con un gran claustro central en uno de cuyos lados se ubica la iglesia de tres naves y en el opuesto el refectorio, calefactorio y cocina.

Conservándose sólo las paredes principales se puede encontrar en el lado perpendicular a la cabecera de la iglesia, la sala capitular y la sala de trabajo de los monjes con dormitorios en la planta superior así como la zona de celdas monacales de la que sólo se conserva la sala abacial. En el lado opuesto a éste se encuentra el edificio destinado a los conversos, que incluía bodega, refectorio y dormitorios, y junto a él, la panera, con su patio y cobertizos.

LA IGLESIA

La zona mejor conservada es la iglesia. Tiene planta de cruz latina y se estructura en tres naves, crucero y tra-ábsides semicirculares. Las naves de la iglesia se dividen en tres tramos delimitados por arcos ligeramente apuntados, que descansan en columnas adosadas a pilares cruciformes. La cabecera se compone de tres capillas de planta semicircular, divididas interiormente con haces de columnillas ligadas con los refuerzos exteriores de las mismas y que constituyen una peculiaridad del edificio.

Originariamente sólo de construyeron el primer tramo de las naves y la cabecera, añadiéndose posteriormente los dos tramos restantes empleando elementos de lenguaje gótico.

En el hastial del brazo norte del crucero está la portada románica a la que le faltan varias columnas. El meridional se prolonga por una espadaña de realización posterior. La puerta practicada en el tramo correspondiente a la ampliación de las naves laterales se encuadra en la época gótica, enmarcada por arquivoltas, con figuras de monjes en los capiteles.

El claustro es neoclásico del siglo XVII, de impresionante sencillez arquitectónica, distribuye siete arcos en cada lienzo, entre pilastras toscanas con basamento y pretiles, y cubiertas las naves con bóvedas de lunetos; encima, otro cuerpo semejante, pero cerrados sus huecos, dejando ventanas y claraboyas.

En la iglesia se puede apreciar un magnífico retablo, cuyo primer tercio consta que fue hecho por un fray Pedro Sánchez, de 1605 a 1618. Contiene esculturas de la Virgen con el Niño, el Calvario y cuatro relieves alusivos a San Bernardo con varios relicarios por detrás, hecho poco frecuente. Lástima que este importante retablo oculte el ábside cisterciense de la cabecera.

Destacan en su interior los sarcófagos de los fundadores, la imagen de la titular, Santa María (Museo diocesano de León) del siglo XII, la de San Goroteo del siglo XVII, Santiago Matamoros del mismo siglo, Grupo de la Quinta Angustia, compuesto de ocho figuras de madera policromada y con mucho oro en las ropas de la primera mitad del siglo XVI.

Hace varios años se restauró y repuso en la nave central el magnífico coro de madera que durante años estuvo desmontado lo cual ha significado un hito importante en la conservación de este complejo arquitectónico tan importante para el municipio y para el Camino de Santiago leonés.