Manuel Fresno
Manuel Fresno, presidiendo una de sus semanas culturales

El pueblo ex minero de Olleros de Sabero se prepara esta semana para rendir homenaje a uno de los suyos, el párroco Manuel Fresno, que este próximo viernes cumplirá 50 años de sacerdocio. Que los vecinos supervivientes de la gran crisis minera que arruinó todo el Valle de Sabero se aúnen para rendir un homenaje a este sacerdote significa que Manuel Fresno es y ha sido mucho más que un cura en tiempos convulsos.

Manuel Fresno no sólo es un cura próximo y cercano es, a la vez, el amigo, el padre, el cómplice, el compañero, el consejero, la madre y el abuelo, el profesor, el hermano, el hijo, el confesor, el paisano y el paño de lágrimas. Las puertas –las de su casa, las de la parroquia, las de la sacristía, las de la casa de la cultura, las del aula- de Fresno siempre han estado abiertas. Para todos y para lo que fuera. Siempre dispuesto a escuchar y a ayudar.

Este cura humilde, nacido en la meseta (Cabreros del Río) pero recriado en la montaña, ha sido el alma mater de un pueblo que hace casi treinta años perdió su identidad con el cierre de la mina. Fueron tiempos duros. Había que generar autoestima y optimismo. Insuflar esperanza y fe. Y ahí estaba Manuel Fresno inventándose las semanas culturales, la teatralización de la Pasión en el Viernes Santo, la semana del enfermo, los foros literarios, las catequesis, jornadas de senderismo y muchas más iniciativas populares que han servido para aunar a los vecinos y crear sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Decenas de cargos políticos de todas las administraciones públicas, empresarios, profesionales, profesores, catedráticos, artistas, periodistas, escritores, representantes de asociaciones y fundaciones han descubierto y conocido la realidad del Valle de Sabero gracias a la persistencia y a la perseverancia de este cura, poseedor de armas eficaces de persuasión como la paciencia y la sonrisa. El retorno de las actividades de Fresno no sólo ha sido en el plano espiritual. La moderna imagen de Olleros de Sabero sede en gran parte a este cura inquieto y persuasivo.

Fresno, junto a su predecesor, el histórico párroco de Sabero, Julio de Prado, ha sido el cura obrero del Valle. Reivindicativo y solidario siempre ha estado al lado de los oprimidos, junto a los mineros que perdieron sus puestos de trabajo, cercano a las víctimas de una economía hundida.  Fresno ha sido el ejemplo de la resistencia activa.

Por todos estos motivos, la junta vecinal de Olleros de Sabero va a rendir este 18 de octubre un homenaje bien merecido a su párroco, Manuel Fresno, al cumplirse los 50 años del inicio de su sacerdocio. Está prevista una misa a las 17:00h en la parroquia de Olleros e inmediatamente varios actos de reconocimiento y culturales en la Casa de Cultura.