Oriol Aguilà, presidente de FestClásica, participaba activamente hace unos días en León en la Asamblea de Otoño de la Asociación de Festivales de Música Clásica de España. El acto estuvo organizado por la Fundación MonteLeón, con motivo de su 30 aniversario. La Fundación es socio de FestClásica como organizador del Festival de Música de Cámara que organiza en diciembre y que en esta edición cumplirá su décimo aniversario.

Oriol Aguilà felicitó a la Fundación MonteLeón y la animó a proseguir con su Festival de Música, como motor de la cultura en una ciudad como León, donde la música clásica es una de sus señas de identidad.

¿Cómo ve la situación de la cultura y la música clásica en España?

En el marco de los festivales, podemos decir que es muy buena, ya que nuestro país aglutina un gran número de festivales de inmejorable calidad y muy alto nivel, que cuentan además con un público muy fiel, erudito y apasionado, aunque quizá es cierto que hay un gran reto pendiente, que es darlos a conocer y conseguir el reconocimiento del conjunto de la sociedad.

Si hablamos de la situación de la música clásica en la sociedad española en general, la cosa cambia. Quizá sea porque nos hace falta apostar por ella desde la educación, algo que no ha sido posible en parte porque las reformas educativas han estado a merced de intereses políticos que iban en una y otra dirección. Nos hace falta un programa blindado, un programa que dé a la música el lugar que merece y que se mantenga en el tiempo, ya que sus frutos se verían a medio y largo plazo. Modelos como los centroeuropeos, donde el conocimiento y manejo de un instrumento es algo casi universal.

¿Son los festivales una pieza fundamental para la música clásica?

Absolutamente. Nosotros apostamos por un repertorio y propuestas diferentes a los auditorios: descubrimos talentos jóvenes y tenemos un papel esencial como espacio de creación y recuperación de patrimonio. Si faltasen los festivales, el sector y la propia sociedad quedaría huérfana de muchas de estas opciones.

¿Quién hace posibles los festivales?

Cada festival tiene su propio modelo de gobernanza y financiación: hay festivales que están apoyados por los gobiernos estatales, autonómicos o locales; otros que nacen de asociaciones y luego buscan apoyos de la administración o patrocinios. En nuestro caso, dadas las deficiencias de nuestra ley de mecenazgo, el apoyo gubernamental es fundamental.

La Ley de Mecenazgo de 2003 francesa o Ley Aillagon – denominada así por tomar el nombre de su impulsor, el entonces ministro de Cultura, Jean-Jacques Aillagon – es un buen modelo. Ésta se aplica a proyectos de interés general, no solo en los ámbitos del arte y la cultura, sino también en el deporte, la educación, el medio ambiente y la tecnología. Es por eso que fue posible su aprobación en el Parlamento: había muchos sectores unidos que empujaron en la misma dirección para hacerla posible.

¿Cómo puede o debe luchar la música clásica contra la tendencia del consumo impulsivo y de lo inmediato en la música actual?

¡Ójala tuviéramos la respuesta! Es complicado y es, para mí, un reto global. Es cierto que esta tendencia va en contra de entrar en el discurso de una sinfonía o en la historia de una ópera. Quizá la clave está en promover un disfrute de la música en familia, desde la educación de los más pequeños para que sean ellos los que redescubran a sus padres lo que es la música clásica.

También en paralelo, actualizar la experiencia con composiciones más cortas y propuestas más interactivas, pero al final el ritual de descubrimiento a través del concierto es algo que a mis ojos, no está para nada obsoleto.

¿Qué les diría a aquellos que dicen que el problema de la música clásica es la rigidez o la falta de emoción?

Si es cierto que a veces se ve la música clásica como algo sólo para eruditos, pero es una imagen errónea. La música clásica emociona y es accessible, pero tienes que aprender – o tienen que enseñarte – a disfrutarla. Les animaría sin duda a descubrirla.

LEÓN

¿Qué opinión le merece el público leonés y el amor que en León profesamos a la música?

Mis compañeros del Festival que organiza la Fundación Monteleón han realizado un trabajo maravilloso durante los últimos 10 años y esto es innegable, pero es cierto que también han tenido de su mano a un público maravilloso que ha respondido maravillosamente a las exquisitas programaciones de cada edición. León es sin duda una ciudad que invita a escuchar buena música.