La non nata Mesa por el futuro de León ya está tocada del ala. Se reúne por primera vez este martes 3 de marzo en el Palacio de los Guzmanes, pero ya hay dudas sobre todo. Sobre su composición, objetivos, calendarios, orden del día, prioridades. No ha nacido y ya la quieren matar. Por eso hay que dejar claro el punto de partida. La Mesa la convocan los sindicatos CCOO y UGT y van a participar los mismos sindicatos, el Gobierno central, la Junta de Castilla y León y la patronal. En principio nadie más. Los partidos políticos no están invitados, como tampoco lo están las instituciones públicas.

Por eso es una boutade que el alcalde de León, el social leonesista Diez, asegure que no va a asistir a la Mesa. Es que no estaba convocado ni invitado. Como tampoco lo está el alcalde de Ponferrada, el presidente del Consejo Comarcal del Bierzo o el anfitrión, el presidente de la Diputación. Se trata de constituir una Mesa operativa, que gestione y despolitizada, aunque con matices, porque los representantes del Gobierno y de la Junta son, evidentemente, políticos.

Como el alcalde de León debe estar cabreado por creer que ha sido ignorado, el pasado viernes convocaba en su despacho de la Alcaldía una Mesa paralela, una especie de Mesa por el futuro de la ciudad de León, a la que, irresponsablemente, acudieron los secretarios provinciales de CCOO y UGT, además de representantes de las patronales, de la Universidad y de las asociaciones de vecinos. La reunión no fue más allá de hacer visible la pataleta del alcalde y de sus dudas personales sobre la viabilidad de la Mesa por el futuro de León y de la posible creación de una agencia ejecutiva que gestione las reivindicaciones de León. Así que, como no podía ser de otra manera, el alcalde se arropó en la bandera de León, creyendo que es solo de él y se atrincheró en una frase premonitoria: “Si algo tiene que haber en esa Mesa es la bandera de León”.

Ay, no aprendemos. Anteponemos los sentimientos y el ser sobre el hacer y actuar. Quizás por eso el miércoles, al terminar el pleno de la Diputación, su presidente, también socialista y berciano, Eduardo Morán, avisaba de que él no era marioneta de nadie, refiriéndose a la puesta en marcha de la Mesa por el futuro León. Diez y Morán evidencian la enorme fractura interna que sufre el socialismo provincial. El alcalde enrocado en un alocado bucle leonesista y el presidente de la Diputación, defensor de una visión más general de la provincia. Dos socialismos que circulan por la misma vía y por direcciones contrarias. El choque va a ser brutal.

¿Habrá meditado Diez sobre las palabras que el sábado por la mañana en un desayuno informal le dijo uno de sus mentores, el europarlamentario Ibán García del Blanco? Ya se verá.

Pero no son solo los socialistas los que ponen chinas en el camino  no iniciado de la Mesa por el futuro de León. La propia Junta de Castilla y León no para de torpedear la iniciativa y sembrar dudas con reuniones urgentes como con la del alcalde de La Bañeza, con visitas institucionales a Ponferrada, o con la reactivación de la Mesa –jo, otra Mesa- de las cuencas mineras en Villablino, presidida por el consejero de Economía, Fernández Carriedo. El PP trata de exhibir músculo desde Valladolid ante la primera reunión de la Mesa por el futuro de León.

Ante este panorama, los sindicatos, que no se olvide son los convocantes y organizadores, deberían de actuar con contundencia, con energía y reencauzar el  objetivo y propósito de la Mesa por León, no vaya a ser que se les vaya de las manos y se muera de éxito antes de nacer. Los sindicatos tienen el respaldo de los 80.000 leoneses que salieron el 16F a la calle. Que actúen y no desperdicien ese enorme capital político y humano.