Promonumenta lucha casi en solitario por mantener en pie las ruinas del monasterio de Nogales

Las hecenderas tratan de liberar de maleza las ruinas y consolidar los restos de la construcción, que se remontan al siglo XII

Ruinas del monasterio
Ruinas del monasterio

El monasterio de Santa María de Nogales, en el pueblo leonés de San Esteban de Nogales, es un clásico en la lista roja de los edificios históricos en peligro de destrucción total, según Hispania Nostra. Sus ruinas no gozan de ningún tipo de protección y sólo la asociación leonesa Promonumenta y el Ayuntamiento intentan que el deterioro no vaya a más, a la espera de que las administraciones elaboren algún plan para su consolidación. Sus ruinas han sido expoliadas de forma sistemáticas en las últimas décadas, lo que ha agravado el peligro de desaparición de lo que queda. Y, por último, la maleza contribuye a su degradación.

El estado de los restos del monasterio es muy precario, apenas quedan lienzos de paredes, la espadaña, el arco de entrada principal con su escudo heráldico, un trozo de bóveda del claustro y montones de ruinas. En 2006, el Ayuntamiento denunció el robo de un arco completo de piedra del siglo XII, que, afortunadamente, sería recuperado por la Guardia Civil.

Fachada monasterio
Fachada monasterio

La Asociación de Amigos del Patrimonio Cultural Promonumenta es la única que mantiene desde hace años un alto interés en la limpieza, conservación y consolidación de las ruinas de este monasterio. En los últimos años ha llevado a cabo varias hacederas o trabajos en común y voluntarios para liberar a estas ruinas de la maleza. La última hacendera se llevaba a cabo el pasado mes de octubre.

El objetivo de estas hacenderas es eliminar la maleza del frente del monasterio y poner al descubierto toda la fastuosa fachada del edificio y de su iglesia, que fue fundado en 1150 por el matrimonio Vela Gutiérrez y Sancha Ponce para monjas cistercienses, pero que, a los pocos años, en 1164, ante la renuncia de éstas, hubo de ser entregado a los monjes cistercienses del monasterio de Moreruela, que lo habitaron y engrandecieron paulatinamente hasta la llegada de la forzosa exclaustración de 1836.

En la última hacendera, según informa la web de Promonumenta, ha colaborado en estas tareas de limpieza la Asociación Cultural San Jorge, de la localidad de San Esteban de Nogales, en cuyo término se halla el monasterio. Asimismo, el Ayuntamiento, encabezado por su alcaldesa Consuelo Prieto, apoya estos trabajos con la adecuación de los caminos de acceso y perimetrales al monasterio.

Voluntarios-de-Pronumenta-trabajando-en-el-monasterio
Voluntarios de Pronumenta trabajando en el monasterio

David Gustavo López, uno de los voluntarios más activos de Promonumenta, detalla en un reportaje publicado en la web de la asociación que “los veinte voluntarios de Promonumenta que acudieron a esta hacendera tenían como objetivo desbrozar y limpiar la maleza del interior de la iglesia del monasterio (con portada del siglo XIII y distintas ampliaciones hasta el XVII) y de todo su perímetro, lo cual podría permitir la contemplación, aunque fuese ruinosa, del templo que Manuel Gómez Moreno, en su Catálogo Monumental de la Provincia de León, calificó con las siguientes palabras: “Morisca, la más pujante acaso y atrevida que se construyera”. Constaba, según puede apreciarse todavía entre las ruinas, de tres naves, un crucero y cinco capillas en la cabecera. Sin embargo, el desolador estado en que se encontraba hizo imposible completar el objetivo, habiéndose efectuado, aproximadamente la mitad de la superficie de la iglesia, cuyas medidas totales alcanzan los 70 metros de largo por 25 de ancho, más los brazos del crucero. En total, una superficie superior a los 2.000 metros cuadrados”.

El proyectos de Promonumenta es completar el trabajo en sucesivas hacenderas, extendiéndolo también a las dependencias monásticas que se erguían alrededor de un claustro y dos patios, hoy convertidas en un laberinto de muros entre escombros y una capa de maleza y arbustos que todo lo cubre.  Habrá que esperar a la primavera y al buen tiempo para la reanudación de eso trabajos.

EL MONASTERIO

El 14 de mayo de 1149, el emperador Alfonso VII de León donó al noble Vela Gutiérrez y a su esposa, Sancha Ponce de Cabrera, con motivo de su boda, la villa de Nogales en pago a los servicios prestados a la corona. La historia del monasterio se remonta al año 1150. En esa fecha don Vela y doña Sancha donan al abad de Moreruela unos terrenos en la zona de Nogales para erigir un cenobio.

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Voluntarios de Pronumenta en el monasterio

Desde sus inicios este monasterio se regirá según la regla benedictina. Luego pasó a la Orden del Cister. En una bula firmada por el papa Alejandro III, y que data del año 1162, ya se menciona a Santa María de Nogales. En el año 1264 Doña Urraca, junto con sus hijos Sancho Rodríguez, Velasco Rodríguez y sus hijas Sancha y Marina, hacen donación de sus posesiones en Alcubilla al Monasterio de Santa María de Nogales y a su abad el padre fray Bartolomé y para todo el convento.

El monasterio permaneció habitado hasta el año 1836, en que fue exclaustrado durante la Desamortización de Mendizábal. Además de los fundadores y otros miembros de su linaje, otros nobles leoneses fueron sepultados en la iglesia del monasterio. Entre ellos don Suero de Quiñones, descendiente -en concreto, sobrino-nieto del héroe de la célebre gesta del Paso Honroso, y su esposa, cuyas estatuas yacentes, realizadas en mármol en el siglo XVI siguiendo el estilo de Pompeo Leoni, fueron a parar en 1913 a la Hispanic Society of America de Nueva York.

El Abadologio, un libro del siglo XVIII encuadernado en pergamino, con la historia del monasterio a través de la sucesión de sus distintos abades, y que fue compilado en el siglo XVIII, se encuentra en paradero desconocido. El códice fue vendido en 1835, y en el siglo XX apareció en una subasta en España.

Valiosos libros del monasterio están en Archivo de la Delegación de Hacienda de Zamora y en la Biblioteca Nacional. Otras piezas que salieron de Santa María de Nogales se encuentran hoy en paradero desconocido, tras perderse su pista en capitales europeas.