Miles de leoneses de buena voluntad saldrán este domingo a las calles de Villablino, Ponferrada y León para reclamar soluciones al progresivo deterioro económico, social y humano de la provincia. Los sindicatos UGT y CCOO convocan estas manifestaciones para reclamar la reindustrialización de la provincia y la adopción de políticas eficaces contra la despoblación y desertización humana de la provincia. Se espera la participación de representantes de todos los partidos políticos, instituciones públicas, sindicatos agrarios, patronales, Universidad, comerciantes, estudiantes; es decir, va a estar todo el  mundo. Y todos buscarán su minuto de gloria saliendo en la foto y figurando en un titular del moderno periodismo de declaraciones, que menos periodismo es cualquier cosa.

Este tipo de manifestaciones, que no van contra nadie sino que pretenden ser un clamor del hartazgo social sobre la decadencia de la provincia, corre el peligro de ser eso, un puñetazo en la mesa, un brindis al sol, una demostración de fuerza sindical, un postureo y poco más. Porque se da el caso de que los mismos que han provocado el problema –gobiernos central, Junta, PSOE y PP como partidos gobernantes- van a estar hoy en primera fila, sosteniendo las pancartas y reclamando soluciones. Es decir, se va a dar la paradoja de que los culpables de la situación son los que ahora se prestan a  dar soluciones. ¡Venga ya!… Pues tiempo han tenido en los últimos veinte años y poco han hecho. ¿Van a cambiar ahora por el hecho de sumarse a una manifestación que se prevé multitudinaria? Habría que correrles a gorrazos dialécticos.

Para evitar que la manifestación sea un fin en si mismo, los sindicatos pretenden utilizar el respaldo masivo a estas movilizaciones para crear una Mesa por el futuro de León, en la que vuelvan a participar como parte de la solución los gobiernos y partidos políticos que han provocado el desastre. Una Mesa que lo fía todo a la buena voluntad de los futuros participantes, que deberán elaborar una plataforma reivindicativa, un calendario y unas mínimas  exigencias presupuestarias dirigidas al Gobierno central y a la Junta de Castilla y León.  Es decir, hay que volver a partir de cero. Cómo si ya no hubiese diagnósticos y soluciones conocidas a los problemas de la provincia. La Universidad está llena de estudios rigurosos sobre los males de la provincia y con alternativas viables a corto y medio plazo.

Visto lo visto, mientras se fijan de nuevo los males y se priorizan las soluciones y luego se trasladan a los gobiernos central y autonómico para que incorporen algunas de esas medidas en sus respectivos presupuestos, nos van a dar las uvas y eso si hay consenso en el seno de la Mesa, por qué como sus integrantes se enreden –perdón por el verbo- en dirimir culpabilidades y responsabilidades, puede hacerse interminable.

Los más rápido y acertado para que estas manifestaciones tengan un objetivo claro sería no dejar participar en las mismas a los responsables del PP y del PSOE y no formar ninguna Mesa sino simplemente exigir a ambos partidos que se relean sus propios programas electorales con los que ganaron las elecciones autonómicas y generales y exigirles su estricto y rápido cumplimiento. Por ejemplo, ¿para qué vamos a reclamar por enésima vez la plataforma logística de Torneros si ambos partidos la han incluido en sus programas electorales en los últimos diez años?

No, la solución no es que PP y PSOE se ratifiquen en sus promesas y compromisos sino que las cumplan, que pasen de las musas al teatro, que se incluyan de una vez en sus respectivos presupuestos, que dejen de culparse mutuamente. Y mientras no lo hagan hay que practicar contra ellos una política de presión y de acoso político y no invitarles a que sostengan alegremente una pancarta reivindicativa de lo que ellos no han cumplido. No se puede ser a la vez el problema y la solución. Y UGT y CCOO deberían saberlo.