Ateneo Cultural El Albéitar

Hoy han reabierto al público todas las salas de exposiciones del Ateneo Cultural El Albéitar de la Universidad de León (ULE), tras la entrada en vigor de la fase 2 de la desescalada del estado de alarma. Entre las exposiciones que ya pueden visitarse está la muestra titulada: “Creación INJUVE. Artes Visuales 2019 ‘Posespacios’”, que fue suspendida con la declaración del estado de alarma, y que ahora permanecerá expuesta hasta el día 19, de lunes a viernes en horario de 11 a 14 horas.

La entrada es libre, si bien no se podrá superar un tercio del aforo establecido, y desde el Área de Actividades Culturales de la ULE se recomienda a las personas que acudan a conocer la exposición que mantengan las distancias de seguridad, y que adopten las medidas de precaución que aconsejan las autoridades sanitarias para evitar contagios.

El proyecto, comisariado por Cristian S. San Segundo, reflexiona sobre cómo las formas de producción cultural se han alterado con la irrupción de las nuevas infraestructuras online. Este hecho ha supuesto unas formas de establecer relaciones con los distintos medios, que abarcan desde la configuración del medio urbano a las relaciones y afectos desarrollados en entornos públicos y privados, replanteando cuestiones como la materialidad.

RELACIONES ESPACIALES

Las obras muestran diferentes formas de abordar los problemas que se presentan en el contexto socio-cultural actual. Desde la obsolescencia forzadamente corta de los objetos a las presencias en entornos físicos o digitales, y qué tipo de relaciones espaciales se establecen a través de ello.

El catálogo explica que la exposición “plantea cómo a través de las prácticas artísticas se visibiliza la situación de un contexto y un estado de la cultura específico; en este caso, en relación a las dinámicas sociales de esta última década”.

La selección de obras de Gloria López Cleries, Manuel Minch, Fernando Romero Aparicio, Agnès Pe, Carlos Fernández-Pello, y La C15, que forman parte de la muestra, “se centra en los gestos y las relaciones que establecemos, a través de la pantalla, con un espacio que no necesariamente simula un lugar físico como tal, sino un entorno gráfico capaz de tener su propia agencia; en cómo la hiperconectividad deviene en sobreconectividad por esa necesidad de acelerar los desplazamientos; o en los procesos culturales que, dentro de estas lógicas de una cultura de la velocidad, nos conducen a idolatrías efímeras que se derrumban temprano”.