Marialba de la Ribera es la prueba evidente de la existencia de agujeros negros en las administraciones públicas leonesas –otro agujero negro es, por ejemplo, la ciudad de Lancia-. Desde hace más de cincuenta años todos los responsables de la Diputación, de la Junta –desde que existe, claro- o del Gobierno central han manifestado su alto interés en restaurar y poner en valor, como ahora se dice, los restos arqueológicos de la única basílica paleocristiana que existe en el norte de España, erigida en el siglo IV, al final del imperio romano, y de la que actualmente apenas quedan unos pequeños muros, auténticos muñones de tierra y ladrillo, que perimetran lo que debió ser un edificio colosal y único desde el punto de vista artístico e histórico.

A finales del siglo XIX, el estudioso leonés Inocencio Arredondo fue el primero de una larga saga de estudiosos bien intencionadas en investigar y hasta excavar en Marialba. Nunca llegó a publicar el resultado de sus investigaciones ni sus hallazgos arqueológicos. Veinte años después, el viajero y erudito Gómez Moreno, autor de un monumental catálogo artístico sobre la provincia de León,  visitó las ruinas de la basílica de Marialba, aunque no tuvo tiempo de profundizar en sus estudios y usó las del su antecesor Arredondo.

Marialba
Así eran las ruinas de Marialba hace varias décadas

ARQUEÓLOGOS ALEMANES

Habría que esperar a que los alemanes del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, con el célebre Schulnk a la cabeza, se interesasen en 1967 por estas ruinas y llevasen a cabo dos campañas de excavaciones arqueológicas. Contó con la ayuda del Instituto de Estudios Romanos y Visigóticos, presidido por el entonces abad de San Isidoro, Antonio Viñayo.

Los alemanes hicieron gala de su tradicional meticulosidad y llevaron a cabo un gran trabajo. Localizaron más de un centenar de tumbas, tanto dentro como fuera del recinto del edificio, detallaron la distribución del solar, documentaron el ábside de arco de herradura y llegaron a la conclusión de que se estaba ante una de las primeras basílicas martiriales de la Hispania romana, levantada en los últimos años del imperio por los primeros cristianos que llegaron a León.

La imaginación del abad Viñayo fue más allá y concluyó que las trece tumbas descubiertas en la zona del ábside correspondían a las del centurión Marcelo y a su familia, todos ellos martirizados en el siglo IV  por su fe cristiana en lo que fue el campamento de la Legio VII, a tan sólo siete kilómetros de Marialba. Marcelo es venerado hoy en la iglesia del mismo nombre en la capital leonesa, convertido en patrón de la capital.

Marialba
Los restos de Marialba desde los pies/ MC

De aquellas investigaciones de los alemanes se conserva bastante documentación y fotografías. Pero, tras su marcha, Marialba volvió a caer en el olvido y a cubrirse de matorrales, mientras la erosión iba empequeñeciendo el tamaño de los muros de la basílica. Sólo se consiguió que en 1979 fuera declarado monumento nacional, un título honorífico que no salvó a estos restos de seguir erosionándose.

Hay que esperar otros cuarenta años para que La Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, financiada por las entonces potentes cajas de ahorro, se interesen por las ruinas de Marialba. Bajo la dirección del profesor José Avelino Gutiérrez se volvió a excavar el recinto, así como una amplia extensión de los alrededores. Se documentaron grandes descubrimientos, como la existencia de otros edificios notables. Las conclusiones es que los restos son sólo la punta del iceberg de una ciudad tardorromana, que fue reutilizada durante los siguientes siglos por sus distintos moradores. Un informe de más de 900 páginas detalla la campaña arqueológica de la Fundación, que desapareció tras la ruina de las cajas de ahorro.

En ese estudio se detalla la existencia de pilares, contrafuertes, indicios de un piso superior, numerosos enterramientos, hoyos excavados en el suelo con diferentes utilidades, cimientos de un baptisterio, un pórtico. Visigodos, musulmanes y los primeros súbditos del Reino de León dieron diferentes usos a estos edificios, hasta que fueron definitivamente abandonados en la Edad Media.

Tras la acción de la Fundación Patrimonio el yacimiento cayó de nuevo en el olvido. La maleza volvió a tragarse los restos de Marialba, ante la imposibilidad del Ayuntamiento de Villaturiel de hacerse cargo de su limpieza y mantenimiento. Sólo los voluntarios de la Asociación Promoumenta iban por allí de ver en cuando a liberar de la maleza las sagradas ruinas de Marialba.

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Cartel anunciador de las obras actuales/ MC

MODERNO EDIFICIO

Y hasta el día de hoy, en el que en el reducido recinto de Marialba vuelve a haber movimiento de máquinas y de trabajadores. El Ayuntamiento ha conseguido reunir cerca de medio millón de euros –la mitad procedentes de la Diputación- para levantar sobre las ruinas un edificio acristalado, una especie de “caja de luz”, que lo proteja y que permita ser visitado por los turistas, a imagen del yacimiento romano palentino de la Olmeda. Habrá, cómo no, un centro de interpretación del arte paleocristiano, salón de actos, sala de proyecciones, aula de interpretación  y, asimismo, se explicarán las distintas teorías sobre la construcción y evolución de este edificio en los sucesivos siglos. No faltarán la tienda y la cafetería. La Comisión Provincia del Patrimonio ha dado el visto bueno al proyecto.

A la espera de que haya Gobierno en Madrid, el Ayuntamiento de Villaturiel y la Junta de castilla y León trabajan para conseguir que el Ministerio de Fomento conceda recursos a cargo del 1,5% cultural para completar este primer edificio con otros complementarios. La inversión total podría acercare a los dos millones de euros.

Estas obras se han convertido ahora en una distracción para los envejecidos 150 habitantes de Marialba de la Ribera, que aguantan estoicamente bajo el sol y con mucho escepticismo para seguir la evolución de las máquinas perforadoras y las voces de los trabajadores. No esperan demasiado de este proyecto, salvo que les arreglen las muy deterioradas carreteras que les une con  la cercana capital, donde están los servicios básicos, como los hospitales.

Más optimista es el alcalde, el leonesista,  Valentín Martínez, quien acaba de arrasar en las elecciones municipales de mayo y quien sueña con una especie de futura alianza arqueológica entre la cercana ciudad asturromana de Lancia, los restos también romanos y aún por desenterrar del barrio leonés de  Puente Castro y la propia Marialba.