¿Afán recaudatorio o rotación de los aparcamientos públicos en las calles céntricas? Este dilema ha centrado uno de los debates más airados esta mañana en el pleno del Ayuntamiento de León.  Las bancadas de PSOE, UPL y Podemos defienden que la ampliación de la ORA a la zona de la Junta de Castilla y León y de José Aguado se debe a  la necesidad de impulsar la rotación de los aparcamientos, ya que son áreas de muy difícil aparcamiento, sobre todo para quienes acuden a hacer gestiones a las oficinas de la Junta o al centro de salud de José Aguado.

En las bancadas del PP y Ciudadanos se sostiene que la ampliación de la ORA se debe a un mero afán recaudatorio del actual equipo de gobierno, ya que la rotación planificada es mínima. También acusan al equipo de gobierno de no atender las peticiones de los vecinos, quienes han presentado 500 firmas para oponerse a la ampliación de la ORA. El PSOE defiende que el aparcamiento en la zona para los vecinos está colapsado y que es urgente una regulación, de ahí que un tercio de las nuevas plazas sean para residentes.

La ampliación de la ORA afecta al área de la avenida de José Aguado y al entorno de la sede de la Junta habilitándose plazas para residentes y el establecimiento de nuevas áreas de estacionamiento naranja en el aparcamiento de la calle Dos Hermanas, próximo al centro de salud de José Aguado y a los colegios, y en el aparcamiento de la Junta de Castilla y León «para garantizar el estacionamiento tanto para residentes como para usuarios de corta y media estancia que accedan a los centros públicos en ese entorno».

De la acalorada discusión se debe concluir la necesidad de actualizar el plan de movilidad de la ciudad, adaptando las ampliaciones de las zonas ORA a una remodelación del transporte público y al avance de los proyectos de peatonalización. Lo que está claro, es que el coche privado va a sufrir progresivamente una política  de acoso, en León y en el resto del mundo. Aparcar va a ser cada vez más complicado y caro. Las plazas públicas se convertirán en un bien escaso.

MOCIONES POLÍTICAS

Tras aprobar mociones de guante blanco y para la galería de electores, como poner el nombre de Reina Sancha a la estación del AVE de León o el de Explanada de los Pendones de León a la actual explanada de la Junta, el pleno derivó en debates de hondo calado político e ideológico, donde PSOE, UPL y Podemos, los tres partidos que protagonizan un giro leonesista en las actuaciones municipales,  aprovecharon dos mociones para criticar duramente a la Junta de Castilla y León por su gestión durante la pandemia del coronavirus en materia de servicios sociales y de sanidad pública.

Reclaman PSOE, UPL y Podemos que la Junta se haga cargo de todos los gastos extras municipales derivados de la actuación en servicios sociales durante la pandemia, al ser una competencia exclusiva de la Junta. Este asunto ha reverdecido la cuestión histórica sin resolver de las competencias impropias que asume en esta materia el Ayuntamiento y que en esos meses de pandemia ha creado un agujero económico de unos 4 millones de euros.

Desde PP y Ciudadanos se ha defendido la gestión de la Junta, se ha hecho hincapié en la excepcionalidad de la situación, en la corresponsabilidad del Ayuntamiento y han derivado la crítica hacia el Gobierno central, máximo responsable como mando único de las soluciones a la pandemia.

Sobre la defensa de la sanidad pública, más de lo mismo. PSOE, UPL y Podemos han hecho causa común en denunciar, rozando el catastrofismo y la apocalipsis, la falta de medios y de sanitarios durante la pandemia, así como la escasa previsión que la Junta contempla para dotar de nuevas UCIs a los hospitales de León y El Bierzo en caso de rebrotes.

Por el contrario, PP y Ciudadanos han hecho frente común para defender la positiva reacción de la Junta en materia sanitaria, dentro de la excepcionalidad de la crisis y rechazar que León sufra algún tipo de agravio comparativo con respecto a otras provincias en materia sanitaria. Al igual que ayer hizo en el pleno de la Diputación, la portavoz de Ciudadanos, Gemma Villarroel, se convirtió en virtual consejera de Sanidad para resaltar los éxitos en materia sanitaria dela Junta durante la pandemia.

La discusión de corte político estaba condenada a la inmovilidad de ambas partes, por lo que PSOE, UPL y Podemos se atrincheraron en sus posiciones y votaron a favor de considerar culpable de todo a la Junta; mientras PP y Ciudadanos se atrincheraban a su vez en el posicionamiento de que la gestión sanitaria y de servicios sociales de la Junta ha sido un éxito, pese a las adversidades. Un callejón sin salida.

El debate es un calco a los que se vienen celebrando en las Cortes autonómicas o en el Congreso de los Diputados, donde la clase política rivaliza en echar la culpa al contrario de los problemas, en este caso, derivados de la pandemia del coronavirus. Es, desgraciadamente, un canto a la confrontación en vez de un intento alcanzar consensos, porque el sufrimiento de los ciudadanos en esta crisis  no entiende de color político.