Histórica cesión por parte del Cabildo Isidoriano de León, al Ayuntamiento de Sahagún, de dos piezas expuestas en el Museo de San Isidoro, en la actualidad en pleno proceso de su magnífica ampliación, hasta la próxima primavera.

Se trata de estas dos piezas reproducidas de las que se conservan en el Museo Arqueológico Nacional, M.A.N., de gran valor, tanto artístico como histórico, especialmente para la Villa sahagunense, por su procedencia del impresionante Monasterio de San Benito, gran referencia cristiana de la Hispania medieval.

La lauda del sarcófago de Alfonso Ansúrez, datada a finales del s. XI, se encontraba en la iglesia del Convento, siendo trasladada en época incierta al cementerio municipal, quizás después de la desamortización y a principios del siglo XX, vendida al mejor postor extranjero, indudablemente a quien conocía muy bien la gran obra de arte que tenía ante él. Esta transacción fue en 1926 para el Museo Fogg de Harvard. Posteriormente intercambiada al M.A.N., en 1933.

Se encontraba, según ha quedado relatado » parcialmente enterrada en el barro y la hierba estalla a través de sus grietas, como si la naturaleza quisiera recuperar la tierra, succionándola lentamente par reincorporarla a su matriz geológica». De ahí su diferencia de colores y su ruptura casi a la mitad.

Pero lo que destaca de esta gran pieza, no es en sí por su perfección en el cincelado de la piedra, siendo extremadamente magistral, sino por la simbología de los signos en ella representados, empezando por la fecha de la muerte de Alfonso, 1093?, que simbólicamente marca el inicio de la cuenta atrás para su resurrección, o sea, para el momento en el que saldrá de la tumba.

En el centro se encuentra la mano de Dios/Cristo, que aparece aquí por primera vez en el arte funerario. Además de por su función iconográfica, su tamaño y su carácter exento, la sitúa en una posición liminal dentro de la representación teatral de la resurrección. Completan la simbología los Evangelistas y tres Arcángeles.

Toda una lección interpretativa visualmente, sobre la vida, la muerte y la resurrección.

En definitiva una gran joya lapidaria leonesa hoy día emigrada a uno de los museos nacionales, hoy en día, sin mucho sentido por su negacionismo sin sentido, al préstamo de esas grandes piezas para exposiciones temporales.

También podremos ver expuesta en el Convento Franciscano de la Peregrina, otra pieza de gran valor como la Virgen en majestad con el Niño en sus brazos, de estilo románico y datada hacia el año 1099, que también se encontraba en una de las capillas de la iglesia abacial facundina, en el que también estuvo enterrado el intitulado Emperador leonés Alfonso VI.

Ambas piezas originales bien podrían estar presentes en la próxima edición de la Edades del Hombre 2021, a celebrar en Sahagún, si la Fundación Las Edades del Hombre y la Junta de C. y León tienen a bien solicitarlas.