Cuando el Teatro San Francisco reabrió sus puertas hace poco más de cinco años, la mayoría de los leoneses lo ubicaba en si escuchaba “en los Capuchinos”, hoy día la sociedad leonesa ya no duda dónde se encuentra este edificio que regenta el Centro Dramático Leonés. “Estamos tremendamente orgullosos de lo que hemos conseguido”, señala con una enorme sonrisa el gerente del teatro, Enrique López. “El balance es tremendamente positivo, porque se ha consolidado un proyecto empresarial basado en la cultura, que es siempre es algo complicadísimo, y que, además, es sostenible, porque sino esta aventura no tendría ningún sentido”.

El teatro cedido a la Asociación de Empresas de Artes Escénicas de León por los Franciscanos alberga entre 215 y 260 actos de toda índole, de ellos 170 son espectáculos programados por la propia gerencia, el resto son eventos que organizan otras personas previa solicitud, como pueden ser presentaciones de libros, entregas de premios…

Teatro San Francisco
Teatro San Francisco

Tras estos cinco años el Teatro San Francisco ha conseguido “que haya gente que viene todos los sábados con sus hijos niños”, apunta Enrique López. “Son verdaderos héroes, porque en estos días optan por actividades culturales y no por ir al centro comercial a pasar la tarde, quedarse en casa jugando a la Play, acudir a un parque de bolas…”. “Creíamos que había demanda de programación cultural familiar pero no oferta, y hemos encontrado un nicho que nos está valorando de forma muy positiva”.

Del mismo modo, “los Capuchinos siempre fue una sala de cine. Yo recuerdo venir de niño a ver películas. Ahora también se proyectan, pero no el cine para niños que se ponía hace 50 años, ahora es un cineclub en el que se programan películas clásicas o en versión original. Hemos encontrado un público fiel y hemos conseguido implantar una alternativa de programación cultural que antes descansaba principalmente en manos municipales o de la Universidad”.

Un edificio con mucha historia

Después de 32 años cerrado, una rehabilitación “magnifica” y otros 12 años con el candado echado, los Franciscanos decidieron volver a poner en valor un local que en su día tuvo una función meramente cultural y popular, y para ello lo cedieron a la patronal local del teatro, que asumió las obras para acondicionar la sala y disfrutarla como ahora se disfruta.

Este teatro se ha convertido en una referencia en todo el noroeste, ya que “no hay un teatro regentado por la propia profesión” y eso “despierta mucho interés”. “Creo que entendemos mejor lo que debe ser una programación cultural estable porque estamos dentro y vivimos de ello”, explica López.

El Emperador, una cuestión estratégica

Desde el Centro Dramático Leonés consideran al Teatro Emperador “una cuestión estratégica”, porque “León tiene un auditorio, no tiene un teatro, y el Ayuntamiento debe un teatro a la ciudad, porque el antiguo consistorio de la plaza de San Marcelo en 1501 era el corral de comedias de los leoneses, el segundo más antiguo de España, y sobre ese edificio se construye el Teatro Principal que se cierra en 1966 para transformarlo en la sede de la alcaldía”. De aquellos tiempos queda el nombre del restaurante Principal, la calle Teatro o la escalinata del propio teatro. “El Emperador puede y debe ser ese teatro del pueblo”.

Asimismo, el gerente del Teatro San Francisco considera que León “es una ciudad muy activa culturalmente”. En el ranking nacional de programación y calidad cultural “estamos en el puesto 14”. “Esto quiere decir que somos una ciudad muy activa. Y hay oferta de calidad tanto propia como foránea”. “¿Qué falta? La coordinación de todos esos eventos, ya que no deberían coincidir dos acontecimientos para el mismo público, el mismo día y a la misma hora”.

Eva Teatro San Francisco
Eva, directora artística del Teatro San Francisco

Por ejemplo, comparando a León con Valladolid, una ciudad cercana y con más población, Enrique López cree que “tenemos una actividad cultural más amplia, pero allí tienen una cultura teatral y aquí somos más de eventos, de acercarnos al teatro cuando llega el famoso”; por esto, desde el Teatro San Francisco, “intentamos que la gente se vuelva a aficionar a un hecho artístico, como el que va al fútbol porque le gusta el fútbol y no sólo porque viene el Real Madrid o el Barça”.

Por último, y mirando al futuro, López expresa uno de sus sueños: “que dentro de 30 años el público que siga llenado San Francisco con sus hijos diga ‘recuerdo cuando yo venía con mis padres’, porque eso significará que seguimos vivos y no se ha cerrado este emblemático edificio”.