El Hostal de San Marcos – que en su día fue uno de los iconos de la cadena hotelera estatal Paradores de España – se encuentra en una situación que le aleja cada día más de su antiguo esplendor.

Tras años de obras que parecen no llegar a su fin – la fase 1 acumula un retraso de meses y la fase 2 de ampliación permanece olvidada – y viendo como su entorno está cada vez más descuidado y sucio, San Marcos será el único hotel de Paradores de España que no abrirá sus puertas el próximo 25 de junio.

El resto de establecimientos de la cadena pública – 96 en total – volverá a acoger clientes a finales de mes. Esta vuelta viene acompañada de novedades: por un lado el nuevo Parador Costa da Morte en la localidad coruñesa de Muxía y por otro el Parador de Aiguablava (Begur, Girona), que abre sus puertas tras una rehabilitación integral llevada a cabo con una inversión superior a los 17 millones de euros.

Esta situación ha sido repetidamente denunciada a nivel municipal – principalmente por parte de los grupos PP y UPL – e incluso a nivel nacional – el senador Popular Antonio Silván registró varias preguntas al respecto en la Cámara Alta – pero no ha logrado reacción alguna ni por parte del Gobierno Central ni por parte de Óscar López, actual presidente de la empresa hotelera estatal.

San Marcos, que cerró sus puertas a finales de 2017, tiene ante sí un futuro incierto que afecta principalmente a sus 85 trabajadores, que se enfrentan no sólo a un nuevo retraso de la obra – la apertura estaba fijada para febrero de este año, se retrasó a abril tras la aparición de restos históricos y filtraciones de agua del río y a día de hoy sigue siendo incierta – sino a los terribles efectos que la crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha causado a los sectores de hostelería y turismo.

Mientras cada encuentro entre representantes de los trabajadores y de la Dirección del Hostal de San Marcos, parece enfrentar cada vez más las posturas y hacer más difícil el acuerdo – como se evidenció el pasado 22 de mayo – los trabajadores ven como su situación continúa agravándose, más teniendo en cuenta que su ERTE finalizó hace semanas.

Con una situación insostenible y una bajada del 50% del sueldo a la plantilla – lo que según los sindicatos denuncian, es en la práctica un ERE encubierto – que la dirección justifica como un hecho debido a la supresión de la prima de producción, ligada a los ingresos de la compañía y cuyo valor está vinculado a cada uno de los paradores – la actual coyuntura podría llevar a un gran número de trabajadores a cobrar importes que se encuentran por debajo del salario mínimo interprofesional.

Ahora sólo queda esperar al anuncio de la fecha definitiva por parte de FCC y a una reacción por parte del Gobierno Central y Paradores que faciliten una solución lo más ágil posible. León no puede permitirse seguir perdiendo oportunidades.