Amigo del ilustrado y reformista Jovellanos, Fernando Sánchez Pertejo (1765-1840) no sólo fue el primer arquitecto municipal de la ciudad de León sino que aplicó sus ideas reformistas en todos sus trabajos, implantando medidas para el ornato, la salubridad y el bienestar público. Al mismo tiempo que diseñaba, por ejemplo, varios proyectos para la iglesia de Santa Nonia, Sánchez Pertejo mejoraba la red de cañerías de agua pública, impulsaba la sociedad de socorros mutuos contra incendios o avalaba la primera bomba mecánica, un precedente del actual servicio de bomberos.

Jorge Martínez Montero, profesor de Historia de la Universidad y de la Escuela de Arte de León, lleva años investigando sobre la vida y obra de Sánchez Pertejo. Tiene ultimado un gran trabajo que espera su publicación sobre este arquitecto hijo de león y tan desconocido para los leoneses. Martínez Montero ofreció un adelanto de su trabajo en una concurrida conferencia en la noche del jueves en la Sala Región de la Biblioteca Regional Mariano Berrueta.

Público asistente a la conferencia/ MC

Sánchez Pertejo fue un hombre de su tiempo (finales del siglo XVIII y principios del XIX), reformista e ilustrado, educado a la sombra de la Sociedad Económica de Amigos del País de León, quizá el primer intento regeneracionista, modernizador e industrializador de la provincia. Pertejo estudió en la Academia de Dibujo de la Amigos del País y fue becado por ésta para ampliar sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde aprendería de la mano de Ventura Rodríguez, arquitecto de la Corte y referente de la arquitectura neoclásica. Luego volvería a León (1794) para ser profesor de la Academia de Dibujo y para convertirse en el primer arquitecto municipal y colaborador del Cabildo catedralicio. Siempre bajo el control e instrucciones de la Academia de San Fernando, de ahí su condición de academicista.

Entre sus obras más destacadas en León está el cierre del atrio de la Catedral de León, que aún se conserva, el proyecto del traslado del Locus Apellationis desde la fachada principal al claustro o la puerta actual de acceso al museo catedralicio. También intervino en la fachada de la Casa de las Carnicerías, diseño el plan de fuentes y red de cañerías de agua potable de la ciudad, la construcción de la fuente de San Martín y, sobre todo, en la presentación de varios proyectos para la construcción de la actual iglesia de Santa Nonia.

Trabajó también en la reforma del Consistorio de San Marcelo y a él se debe la imponente escalera preimperial o el desmontaje y reforma de la fachada del palacio del Conde Luna. Presentó varios proyectos para convertir el antiguo castillo de la ciudad en cárcel pública y a él se debe la existencia de casas entre los cubos de la muralla romana.

Presentación del conferenciante/ MC

Proyectó las iglesias parroquiales de Villaquejida, Valencia de don Juan o San Millán de los Caballeros, Villalobar, entre otras. Diseñó puentes sobre varios ríos de la provincia, molinos harineros y participó en los planos de la carretera de Asturias. Sobre el solar que ahora ocupa el edificio de Botines en León levantó la casa para el corregidor Mariano de Santander.

Como buen ilustrado, Sánchez Pertejo fue un gran humanista. Reunió una gran biblioteca, con muchos libros procedentes de los conventos desamortizados y hasta participó en la reforma del Palacio Episcopal para acoger precisamente las obras de arte y libros procedentes de la desamortización.

También supo aprovechar las oportunidades derivadas de los tiempos convulsos de la desamortización y de la primera revolución burguesa. A su muerte, Sánchez Pertejo era propietario de catorce casas en la ciudad de León, de un gran número de joyas y alhajas y de una cuenta bancaria superior al medio millón de reales de la época. Y es que, además de arquitecto, también fue prestamista.

Su hijo y su nieto siguieron la profesión de su padre y alargaron su apellido durante todo el siglo XIX en la provincia de León.