Sandra Valdueza es una de esas personas que llevan el emprendimiento en el ADN – dejó la seguridad de un buen puesto en Madrid por apostar por perseguir un sueño en León – y aún en los tiempos tan complicados que les está tocando vivir a todos los emprendedores, consigue contagiar su ilusión y su firme creencia de que León volverá a llenar sus calles, sus comercios y sus restaurantes de vida y alegría muy pronto.

Alma máter de Abacus Innova, el Restaurante La Mary y MIU Japonés, proyectos cuyos sectores – la educación y la hostelería – se han visto especialmente golpeados por la crisis, apuesta por enfrentarse a los obstáculos y a lo desconocido en positivo, tirando de creatividad y priorizando en todo momento a su equipo y a sus clientes.

Quizá esas fueron precisamente las razones por las que fue elegida recientemente la mejor joven empresaria de León por FELE (Federación Leonesa de Empresarios), aunque bastan unos minutos con ella para darse cuenta que detrás de su éxito hay muchísimas más.

Sandra Valdueza, la emprendedora leonesa al frente de Abacus Innova, La Mary y MIU Japonés.

Vivías en Madrid, donde trabajabas por cuenta ajena ¿cómo surge la oportunidad de venir a León para emprender?

Una llamada de mi hermana – directora de un centro de educación infantil en León – para comentarme que le habían ofrecido el traspaso de Abacus León – un proyecto que utiliza el método educativo Ucmas, una representación moderna del arte ancestral de la aritmética mental con el ábaco japonés – y a pesar de que tanto yo como mi marido teníamos trabajos que nos gustaban, queríamos huir del ritmo frenético de Madrid y ganar calidad de vida.

León tenía muchos puntos a favor, para empezar los costes fijos son mucho menores que en otros lugares, es más sencillo dimensionar tu negocio y optimizar la gestión de tu tiempo. Además la educación y sobre todo, el «cómo se enseña», era algo que siempre me había interesado así que apostamos por León.

Compramos Abacus León – corría el año 2014 – y decidimos darle más contenido, añadiendo al ábaco japonés la enseñanza de robótica a través del método LEGO Robotix. Nos formamos en educación, Ucmas y robótica educativa, adquirimos los derechos de los métodos y los implementamos en León y Zamora, empezando con un equipo de 8 personas.

Pero no os quedásteis ahí y decidisteis seguir emprendiendo…

Así es. Mi marido y yo estábamos buscando nuevos negocios y apareció la oportunidad de entrar como socios en La Mary, que necesitaba un relanzamiento y estaba en una situación complicada a nivel gestión, algo que en un sector como la hostelería es todo un reto.

Posteriormente mi marido entró como socio también en la Inmobiliaria Burgo Nuevo y después nos atrevimos con un proyecto que estaba sobre la mesa – y rondaba en nuestra cabeza – desde el principio: Miu Japonés.

Aunque a priori la educación y la hostelería parezcan sectores muy diferentes, tienen muchos puntos en común a nivel gestión, trato al cliente… A mí me gusta decir que «el alimento» es lo más importante para una persona, ya sea este alimento para el cuerpo o para la mente.

Perteneces a AJE (la Asociación de Jóvenes Empresarios de FELE) ¿te ha ayudado en tu camino como empresaria? ¿cómo?

Mucho. Para mí fue fundamental para abrirme camino en el entorno empresarial y conocer gente fuera de lo que eran mis clientes, de ver que había gente que estaba en la misma situación que yo y que se podían crear sinergias. Además nos gusta aprender unos de otros y no sólo compartimos la idea de que en León hay muchas posibilidades, sino que además trabajamos para hacerla realidad día a día, porque es algo que repercute de forma positiva para todos.

En estos meses ha sido una plataforma que nos ha dado muchísima visibilidad y nos ha permitido seguir en contacto, seguir formándonos. Yo estoy en la Comisión de formación, desde la que hemos promovido varias iniciativas, entre ellas píldoras de formación online gratuitas y en abierto que han tenido una buenísima acogida. Además, el hecho de compartir lo que sabes con tus compañeros y ponerte delante de una cámara para hacerlo ha sido también un aprendizaje en sí mismo.

¿Cómo has vivido estas semanas de incertidumbre desde tres empresas que pertenecen a sectores – educación y hostelería – que han sufrido especialmente las consecuencias de la pandemia?

Las primeras dos semanas nos costaba asimilar lo que estaba pasando. Después intentamos adaptarnos e innovar. Por ejemplo, en La Mary no nos habíamos planteado el servicio a domicilio porque pensábamos que su cocina no era tan susceptible de atraer a ese tipo de cliente – que pensábamos que buscaba más comida rápida o recetas que no se suelen hacer en casa – pero nos ha sorprendido muy gratamente la respuesta y el delivery o la recogida en el restaurante han llegado para quedarse y vamos a mantenerlos cuando todo esto pase.

El hecho de que no hayáis podido abrir – en el caso de los restaurantes – o impartir clase – en el caso de Abacus Innova – no ha significado que no hayáis estado trabajando todos estos meses ¿no es así?

Absolutamente, hemos estado trabajando muchísimo. En los restaurantes, viendo cuáles son los platos que mejor se adaptan al servicio de delivery y llegan con todo el sabor en la entrega a domicilio, implementando medidas especiales de seguridad e higiene… En los proyectos educativos, viendo cómo podemos adaptarnos al mundo online, sobre todo de cara al curso que viene, algo que es todo un reto en algunos de nuestros grupos que tienen edades comprendidas entre los 4 y 7 años.

Buscando el lado «positivo» de todo esto, personalmente he tenido tiempo para poder ver todo desde otra perspectiva y tener tiempo para investigar, formarme y buscar alternativas de crecimiento para el futuro.

¿Qué papel juega el mundo digital en tu día a día?

Antes de la crisis, era principalmente como herramienta de marketing y a nivel operativo, comunicación, gestión y coordinación, pero esto ha cambiado y, especialmente como te comentaba, en todo lo referido a Abacus Innova, lo digital está tomando cada vez más protagonismo.

¿Cuál crees que es el secreto de tu éxito?

El equipo, sin duda. Es imposible gestionar todo, tienes que tener un equipo de gente en la que confías plenamente que te ayude a llevar el día a día. Es importante que alguien marque pautas y lidere el proyecto, pero la empresa la hacen los empleados porque ellos están muy cerca de cada detalles del día a día y de las emociones de los clientes. De esos detalles y de esas emociones depende que el cliente confíe en nosotros… y repita.

Por eso nos esforzamos mucho en hacerles partícipes de la empresa, en ofrecerles formación continua… queremos que estén felices y orgullosos de formar parte de este equipo.

La crisis sanitaria ha sido dura para todos pero los trabajadores han tenido un comportamiento ejemplar y se han implicado muchísimo, por eso nosotros hemos querido hacer lo propio para que ellos puedan estar bien: somos un equipo para lo bueno y para lo malo.

Entre las tres empresas tenemos 50 empleados – que son al fin y al cabo 50 familias – que necesitaban poder volver al trabajo con todas las garantías. Por responsabilidad y espíritu de equipo decidimos no mantener los ERTE, porque aunque sabemos que ahora abrir no es rentable, estamos trabajando muy duro y poniendo todo de nuestra parte para volver a reactivar la confianza, porque ese es el primer paso para poder reactivar la economía y de ello depende el futuro de todos. Tenemos que aguantar y salir de esto juntos.

¿Qué le pides a los leoneses ahora que volvemos, poco a poco, a la normalidad?

Pues les pido sobre todo comprensión, empatía y confianza hacia todos los negocios. Todos estamos haciendo todo lo posible para hacerlo bien, para cumplir con todos los protocolos de seguridad, para dar soluciones… todo para que ellos sigan confiando en nosotros. Porque al final la economía es circular y si se mueve es bueno para todos.

Una iniciativa que hemos lanzado esta semana ha sido que por cada pedido para recoger en MIU, vamos a dar por cada 40€ un bono de 5€ para consumir en otro negocio de León, que cambiará cada semana.