Un premio entre el cuento y el ensayo

El escritor Santiago Casero recoge esta semana el 56ª Premio Libro de Cuentos de la Fundación MonteLeón, un certamen literario que distingue al mejor libro de narración breve de ficción con un premio en metálico de 6.000 euros y la publicación de la obra en Eolas Ediciones.

Santiago Casero
El profesor y escritor Santiago Casero, galardonado por la Fundación MonteLeón.

Profesor con vocación y desde hace casi treinta años, Santiago Casero González (Fuente el Fresno, 1964) se trasladó desde su pueblo, situado entre los Montes de Toledo, a la gran ciudad para estudiar Filología Clásica en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente ejerce como profesor en un instituto público de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), donde imparte a sus alumnos clases de latín e italiano. Lecciones en las que, además de aprender una lengua, Casero trata de transmitir entre los jóvenes el placer por la lectura.

Reconoce que como lector, siente debilidad por el cuento y que, como escritor, «el hecho de escribir es para mí algo más que un hobby». Con Once ensayos sobre lo convencional y un cuento (Eolas, 2018), acaba de ganar la quincuagésimo sexta edición del Premio Libro de Cuentos de la Fundación MonteLeón. Once inquietantes ficciones y un cuento, propiamente dicho, que aspiran a ilustrar la fundada sospecha de que lo convencional está, en demasiadas ocasiones, en la base de nuestras creencias más sagradas.

Once ensayos sobre lo convencional y un cuento
Portada del libro ganador, publicado por Eolas Ediciones.

Como escritor, ¿sientes una predilección especial por el relato breve?

Me considero un narrador en general. Pero sí, el cuento es mi género favorito, también como lector. De hecho algunas novelas que tengo son novelas cortas, un género híbrido entre la novela convencional más larga y el relato breve.

¿Qué encuentras en este género literario que te resulta tan seductor?

Es un subgénero narrativo con sus propios códigos y características, una de ellas es la intensidad. Son historias más cerradas que en la novela y que incluso comparten características de la poesía. La novela es algo de más largo aliento, un trabajo de meses. Un cuento, entre correcciones y demás, en un par de semanas puede estar escrito. Después sacar un libro de cuentos ya es un proceso acumulativo.

«He jugado con la idea de la confusión, de la hibridación de los géneros entre el ensayo y el cuento»

¿Tienes algún referente literario concreto, algún autor que para ti destaque como narrador de cuentos?

Los autores muchas veces tenemos influencias que son inconscientes. Como lector admiro a algunos de los grandes: Fiódor Dostoievski, Thomas Mann… Autores que en realidad es difícil tomar como modelo porque son prodigiosos, por eso hay que volver siempre sobre ellos. Y, por supuesto, Borges. Siempre Borges. Cortázar también. En Sudamérica, los grandes autores son casi siempre excelentes cuentistas.

¿El Premio Libro de Cuentos de la Fundación MonteLeón es el primero que ganas?

He ganado algunos premios de novela y también de cuentos, como el Premio Manuel Llano del Gobierno de Cantabria, que ha quedado finalista en el Premio Setenil, que galardona al mejor libro de cuentos publicado en España. También un premio que los cuentistas consideramos de importancia, el Max Aub. Este es el tercer libro de cuentos que publico y hay un cuarto que va a salir muy pronto. Además, he publicado seis novelas.

¿Qué se va a encontrar el lector en este libro de cuentos ganador, titulado Once ensayos sobre lo convencional y un cuento?

He jugado con la idea de la confusión, de la hibridación de los géneros entre el ensayo y el cuento. Cada uno de los once cuentos, a los que he llamado ensayos, lo que hacen es ilustrar nociones convencionales: la idea de la realidad, del amor, la patria… Cada uno de ellos ilustra estos conceptos. Acabo con un pequeño cuento muy breve protagonizado por una niña.

¿Ya te habías presentado a este premio en alguna edición anterior?

Me presenté en la edición anterior pero tuve que anular la participación porque uno de los cuentos que incluía en la colección ganó un premio. El premio de la Fundación MonteLeón es muy conocido, de hecho en cada edición hay una participación bastante alta.

Como docente, ¿cómo crees que hay que tratar de fomentar el amor por la lectura entre los más jóvenes?

Es una batalla complicada porque hay una gran competencia con el ocio que consiste en recibir historias, que ahora reciben sobre todo por vía audiovisual. Al final es una lucha que los profesores mantenemos en los institutos, tenemos que oscilar entre la obligación y el tratar de engancharlos con algo que sea atractivo. Tienes que buscar algo que se salga de lo convencional, lo que se ha leído siempre, porque para ellos puede resultar más aburrido. Buscar autores nuevos, más modernos. Hay por ahí algún escritor que, haciendo una boutade un poco en broma, dice que lo que hay que hacer es prohibir la literatura. Cuando sea clandestina y esté prohibida, los jóvenes se sentirán más atraídos por ella.