Parafraseando a fray Luis de León, cómo decíamos ayer, es decir en los años 1976 y 2009, el campo leonés ha vuelto  a salir unido a la calle esta mañana para reivindicar su supervivencia. Lo decía el líder de UGAL-UPA, Matías Llorente, en el inicio de su intervención al final de la macromanifestación de agricultores y ganaderos que esta mañana ha recorrido la capital leonesa, abanderada por cerca de 800 tractores llegados desde toda la provincia. Decía Llorente que muchas cosas habían cambiado desde aquellas manifestaciones agrarias, salvo una, los precios que reciben los agricultores por sus cosechas, que en algunos casos no cambian desde hace décadas. Y no se puede cobrar lo mismo por los productos cuando los costes de producción se han multiplicado hasta por diez en algunos casos. Ese es el motivo de la crisis del campo. Y lo que causa la indignación de los agricultores hasta decir basta.

Pancarta de salida, con los líderes sindicales/ MC

Y precisamente la exigencia de precios justos para los productos del campo ha sido la primera y principal reivindicación de los agricultores y ganaderos que han participado en esta manifestación. Unos 5.000, según los organizadores. Y 800 tractores, cuyo valor puede rondar los 40 millones de euros. Por eso uno de los líderes agrarios aprovecha este dato para asegurar que ahora el agricultor debe amortizar esa inversión, algo que cada vez es más difícil por los bajos precios que reciben por sus cosechas, por la leche o por la carne.

Todos los líderes agrarios – Asaja, UCCL, Coag y UGAL-UPA- han destacado la unidad de acción de los sindicatos en la convocatoria de esta manifestación, algo que no se producía desde el año 2009. Todos son conscientes de que esa unidad es el primer paso para hacerse oír ante las administraciones públicas en busca de soluciones para el campo.

Los tractores, antes de su salida por las calles de León /MC

La segunda gran reivindicación del campo leonés es el impulso a las infraestructuras agrarias y, sobre todo, la modernización de los regadíos. El hecho diferencial del campo leonés con gran parte arte del resto de España es precisamente el regadío, la gestión del agua que se embalsa en los pantanos de la provincia. Gran parte del agua embalsada en el pantano de Riaño va a Palencia y a Valladolid y se dedica en gran parte a abastecer a los polígonos industriales de esas provincias. Por eso los líderes agrarios leoneses exigen el desarrollo completo de los regadíos proyectados en algunos casos desde hace treinta años para León y que, en consecuencia, el agua de León no sirva sólo para crear riqueza en sectores no agrarios de otras provincias.

La manifestación ha sido una fiesta. Los agricultores han exteriorizado su profundo malestar por una situación que viene larvada desde hace años. Y lo han hecho con una demostración de ciudadanía y talante democrático. Han predominado las banderas sindicales, las más numerosas las de Asaja y Ugal. Y apenas han aparecido banderas leonesistas, aunque sí se han coreado gritos a favor de una autonomía para León como parte de la solución para del campo.

Los manifestantes, delante del edificio de la Junta/MC

Una justa distribución de la PAC, las ayudas europeas al campo, ha sido otra de las reivindicaciones de los manifestantes. Muchos de ellos no entienden como grandes terratenientes, incluidos empresarios y aristócratas, son los que más se benefician de la PAC en detrimento de los pequeños y medianos agricultores. En este sentido, los líderes agrarios en sus arengas finales han hablado de la necesidad de unirse para formar cooperativas y asociaciones agrícolas más poderosas y fuertes, capaces de hacer frente a los intermediarios, a las multinacionales y a las grandes superficies comerciales. Fue Matías Llorente quien puso el ejemplo de los casos de éxito de los ganaderos de Gaza en Zamora o Central Lechera Asturiana frente a los intermediarios o la cooperativa de vinos Gordoncello, en la que se ha unido todo un pueblo de León para comercializar sus vinos.

Y se ha visto a bastante gente joven, incluso a familias enteras, dueñas de explotaciones agrarias y ganaderas, en las que los más jóvenes se muestran divididos ante el futuro. Hay quienes anuncian que van a seguir con la empresa familiar, pero hay otros jóvenes que no están dispuestos a emular el sacrificio de sus pares a cambio de una baja rentabilidad. No les compensa ni se muestran esperanzados en un pronto cambio de condiciones en el campo leonés.

Tractores en Ordoño II/ MC

Por otra parte, la mayoría de los políticos que han participado en esta manifestación lo han hecho en segundo plano y de un modo discreto, sin protagonismos personales. En esta ocasión, el alcalde de León, la ciudad anfitriona, contraprogramó la manifestación y convocó a la misma hora en su despacho a representantes de UGT, CCOO y de las patronales para consensuar un documento común de cara a la próxima reunión de la Mesa por León, del 3 de marzo. Los líderes sindicales de UGT y CCOO se acercaron al inicio de la manifestación para expresar su solidaridad y apoyo a sus compañeros de los sindicatos agrarios.

Por último, todos los líderes sindicales han coincidido en remarcar otras reivindicaciones importantes,  como medidas para paliar los daños de la fauna salvaje en las explotaciones agrarias, la lucha contra las plagas, mejores servicios públicos en los pueblos o una fiscalidad más justa, un equilibrado acceso a los seguros agrarios y la revisión al alza en el IVA compensatorio. En este sentido, un apasionado Llorente se comprometió a usar su cargo como vicepresidente de la Diputación para sentar en la mesa a las administraciones y a las operadores telefónicas para lograr antes de dos años una cobertura total y de calidad de telefonía e internet en toda la provincia, algo fundamental para la modernización y supervivencia de las exploraciones agrarias.

Una familia unida por las reivindicaciones agrarias/ MC

Pasadas las dos y media de la tarde la macromanifestación se disolvía con la sensación de sus convocantes de haber dado un aldabonazo y un aviso para navegantes. “Y si no nos hacen caso, volveremos” amenazaban desde la tribuna de oradores. Y remataban. “Nadie podrá ya con un campo unido”.

Ahora el siguiente reto es repetir el éxito de esta manifestación el lunes, 2 de marzo, en Ponferrada, donde los cuatro sindicatos volverán a salir unidos a la calle.