La Consejería de Sanidad da por iniciada una nueva fase en la toma de muestras a la población para la detección del coronavirus (también denominado COVID-19 o Sars CoV-2) mediante los denominados test rápidos de punción en el dedo, prueba que tiene como objetivo realizar un cribado amplio de casos en lugares con prevalencia alta de la enfermedad y especial riesgo de contagio, como son centros sanitarios y residencias de ancianos.

Estos test rápidos complementarían a los ya conocidos test PCR (siglas en inglés de “Reacción en Cadena de la Polimersa”), que son un tipo de pruebas de diagnóstico que se venían usando desde los primeros días del estallido de la pandemia de coronavirus en España y que permiten detectar es un fragmento del material genético del patógeno o microorganismo a través de determinadas muestras.

De momento se han recibido 62.400 kits de este tipo procedentes del Ministerio de Sanidad y serán progresivamente repartidos por todas las áreas de salud de Castilla y León en función de criterios poblacionales y del número de pacientes (en principio un 25% serán para profesionales que trabajen en hospitales y un 75% se destinarán a personal de atención primaria, trabajadores sociosanitarios y personas que vivan en residencias de la tercera edad).

Aquellos pacientes que den positivo en uno de estos test, en los que se obtiene una muestra de sangre por punción digital serán casos confirmados. Por el contrario, si dan negativo deberán realizar una PCR para verificar de manera definitiva que no existe infección.

Aunque en un primer momento se ha establecido como prioritario hacer estos test rápidos a profesionales que trabajen en hospitales y en atención primaria, a trabajadores sociosanitarios y a personas que vivan en residencias de la tercera edad, las pruebas se irán generalizando a la mayor velocidad posible porque la clave para atajar la epidemia radica, según los expertos, en la detección precoz de los asintomáticos, que al no sentir molestias pueden facilitar la propagación de la enfermedad y favorecer que se produzca una segunda ola.

El personal de Sacyl que deberá hacerse la prueba será aquel con síntomas o que haya estado en contacto con positivos; el personal convaleciente, a los catorce días de desaparecer los síntomas; y el personal en aislamiento, sin síntomas, a los siete días de aislamiento.

Otro de los grupos prioritarios será el personal que trabaja en residencias de mayores. Se harán los test a todos los trabajadores de residencias, tanto las «contaminadas» (que cuentan con casos positivos) como las «limpias» (sin casos positivos), con el fin de delimitar las zonas de trabajo o bien decretar el aislamiento de personal en su domicilio. También se realizará a todos los residentes confirmados o sospechosos de estar infectados, para delimitar las zonas de trabajo antes mencionadas.

Por áreas, los 62.400 test recibidos se han distribuido por criterios de población, aunque se ha hecho especial refuerzo en las áreas con más pacientes y residencias (León, Salamanca, Segovia y Soria).

Los números finales han sido los siguientes: Ávila 4.368; Burgos 9.360; León 8.736; El Bierzo 3.120; Palencia 3.744: Salamanca 8.736; Segovia 4.368; Soria 2.496; Valladolid Oeste 6.864; Valladolid Este 6.864; Zamora 3.744.