La pequeña pedanía de Nogales, en el municipio de Mansilla Mayor, tenía hasta hace meses un problema estético y hasta de visibilidad. Un muro gris de bloques de hormigón dividía el pueblo en dos. Hasta que la imaginación y la unión hizo la fuerza y trajo la solución: Convertir el muro en un gran lienzo y plasmar en él la historia del pueblo y del entorno. Nogales, en la ribera del Porma, está en un ramal del Camino de Santiago. El que parte desde Mansilla de las Mulas, pasa por el monasterio románico de Sandoval, atraviesa Nogales y desemboca en el Camino Francés en Puente Villarente.

Los peregrinos que ya comienzan a pasar por Nogales en este inicio de febrero encuentran en este mural  otro motivo para certificar con una fotografía su paso por este pueblo. Y enviar la instantánea a sus amigos y familiares repartidos por todo el mundo. Nogales viaja por todo el mundo.

El mural recoge la historia del pueblo y del entorno. Ahí están los cerros de la ciudad prerromana de Lancia, el último bastión de los astures ante el imparable avance romano hacia el Cantábrico en el siglo II, con una cita del conquistador, Tito Carisio. El monasterio románico de Sandoval, del siglo XII, es el punto central del mural y de la historia y el arte de la comarca. El pueblo de Nogales, siglo IX,  se reconoce por su iglesia, por su plantío de árboles y, sobre todo, por las aguas del río Porma. Y; por supuesto, el Camino de Santiago, como eje vertebrador y dinamizador de toda la zona a lo largo de la historia.

Mogales
Nogales, un pueblo del siglo IX

El proyecto concluyó en noviembre del pasado año fruto de la colaboración de la Junta Vecinal, que aportó toda la infraestructura, la pintura y el apoyo técnico. La idea y la realización ha sido obra de la artista local Conchita Ajenjo, quien lleva cerca de treinta años en el sector, sobre todo en el mundo de la restauración y de la docencia.

Conchita Ajenjo presentó un boceto del mural y la Junta Vecinal lo aceptó. El resto fue profesionalidad, técnica, mucho tiempo robado al ocio, sobre todo los fines de semana, ilusión y generosidad porque la autora lo ha hecho gratis por amor a su pueblo y a su profesión. El mural tiene una extensión total superior a los 50 metros cuadrados y se ha convertido en una referencia, seña de identidad y en un nuevo punto de atracción.

En el título de créditos figuran como impulsores, autores y colaboradores Conchita Ajenjo, Ángel Burón, Javier Suárez, Diego y Sofía Burón y Edgar G. Ajenjo.