Se la ha llamado de muchas maneras estos últimos meses, si bien la “España Vaciada” ha sido uno de los que ha calado más hondo. Esa España que alzó la voz el pasado marzo, pidiendo ayuda para no ahogarse en el vacío y el abandono, se reunió ayer con el presidente en funciones reclamando algo que ya pidió en su día: una oportunidad. Que todas esas promesas electorales que la recorrieron hace unos meses se transformen en medidas reales, medidas con presupuestos, medidas consensuadas. Un Pacto de Estado, un pacto entre todos (gobierno, oposición, agentes económicos y sociedad civil) que garantice que aunque los colores del gobierno cambien los avances no se guarden en un cajón para caer en el olvido.

Vienen a pedir, a fin de cuentas, que la reunión de ayer de Pedro Sánchez con las plataformas contra la despoblación – enmarcada dentro de su ronda de encuentros con representantes de diversos colectivos sociales – no se quede en buenas palabras, una foto y la anécdota de que el presidente en funciones no tiene muy claro cuanta gente hay en Soria.

Lo que si debería tener claro, al menos desde hoy, es que los habitantes de Soria – 88.600 – caben en un estadio de fútbol como el Camp Nou y que si no se hace algo pronto, la falta de oportunidades – que no de voluntad – hará que cada vez haya más asientos vacíos en la grada.

Según los portavoces, no es un trabajo fácil y hay mucho que hacer: reformular políticas territoriales, acometer las infraestructuras, facilitar redes de telecomunicaciones e impulsar la actividad económica en estos territorios, dotándolos de vivienda y servicios.

Sánchez hizo ayer una primera declaración de buenas intenciones proponiendo descentralizar algunas instituciones hacia estos territorios olvidados y abordar las medidas necesarias a través de la acción coordinada desde diversos ministerios.

Pero esta España está ya curtida en decepciones y sabe mucho de falsas promesas. Las ha escuchado ya muchas veces, de partidos, gobiernos y presidentes distintos. Se sacan del cajón casi a la vez que las urnas y, como ellas, se guardan hasta la siguiente ocasión en que se vuelven a necesitar.

La despoblación es un tema de actualidad que a nuestra provincia no le es ajeno. Ayer mismo hablábamos del interesante debate sobre el tema que se celebró en Arintero, en el corazón de la montaña leonesa, un artículo que puede volver a consultar aquí.