La Comarca de Luna, una de las más bellas de nuestra provincia, es también uno de los lugares donde la tradición trashumante sigue viva. Las rutas y caminos que recorren estos valles cuentan antiguas historias de pastores, lobos y mastines leoneses que transcurren entre pastos, bosques de roble y cabañas que sirven de refugio a las inclemencias del tiempo.

León es una provincia en la que la tradición tranhumante siempre ha tenido un gran peso y que ha sufrido con el cambio climático estos últimos años. Aunque nuestra provincia no está sufriendo los efectos de la DANA tan comentados estos días, sí ha sufrido la sequía no sólo este año, sino también los anteriores.

Y es que hoy en día la sequía afecta a todos los sectores, inclusive a la cabaña ganadera de la provincia de León. Y ha obligando en estas últimas temporadas a los rebaños trashumantes sitos en la montaña a bajar a las riberas y a los páramos antes de lo habitual, debido a la falta de agua.

La escasez de agua y su repercusión en la economía

La sequía se ha dejado notar de manera especialmente destacada esta primavera y verano. Los pastores han encontrado grandes dificultades para llevar sus animales a abrevar, al haberse secado los arroyos y las fuentes de la zona de León, que afrontan el otoño sedientos y ansiando una esperada lluvia que, aún entrados en septiembre, parece no llegar nunca.

Esto ha obligado a los ganaderos de ovino transhumantes a bajar antes de tiempo de los pastos altos de montaña, para así buscar el agua que falta en los páramos y en las riberas, donde además 
el ansiado elemento no depende tanto de las fuentes naturales y hay más alternativas en caso de sequía.

La tradición tranhumante de León sigue viva

Reivindicación de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores

La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de León ha explicado que este año se han visto afectados los tiempos de permanencia en alta montaña, con el consecuente impacto en su economía y pide que se pongan ya en marcha medidas para prever las consecuencias de hipotéticas sequías en años venideros. Porque cada año los pastores tranhumantes ven cómo se va retrasando la ida y adelantando la vuelta en un verano que, para ellos, la escasez de agua acorta cada vez más.

ASAJA ha reclamado a la Consejería de Agricultura que se publiquen las bases de la convocatoria de subvenciones de mínimos para garantizar el suministro de agua en las diversas explotaciones ganaderas. Las ayudas son similares a las que se publicaron en el año 2017, también por una sequía, para costear infraestructuras necesarias para el abastecimiento de agua: cisternas, abrevadores móviles, etcétera.

La cuantía máxima que puede ser percibida es del 50 % de la inversión subvencionable y nunca superará los 4.000 euros por persona. ASAJA también ha solicitado que se actúe tomando medidas para paliar las consecuencias de la sequía. La solución ahora está en manos del gobierto de Castilla y León.