Tras el rechazo de la dación en pago por parte de Coto Minero Cantábrico, hay un hilo de esperanza al que los antiguos trabajadores de la mina de Cerredo se aferran ilusionados: la posibilidad de que en la subasta que se celebrará el próximo 2 de octubre en el juzgado de lo Mercantil número 2 de Oiedo, el lote que incluye las concesiones, edificios, material y maquinaria de su mina encuentre un comprador dispuesto a hacer que todo vuelva a ser como un día fue.

Es esa esperanza la que ha hecho que durante todo el tiempo que la explotación lleva parada, cada día desde diciembre de 2017 catorce operarios hayan trabajado por mantener el buen estado de la explotación y evitar que ésta se inundase casi sin medios (no poseen suminstro eléctrico) y sobre todo, sin esperar nada a cambio. Sólo que, tal vez llegado el día de la subasta, quien tome las riendas de Cerredo recuerde ese esfuerzo y les recompense devolviéndole a cada uno de ellos el puesto de trabajo que una vez fue suyo y tanta ilusión tienen hoy de recuperar. Ellos y otros 45 compañeros que no pudieron acogerse al plan de prejubilaciones y tuvieron que abandonar sus puestos con bajas incentivadas aquel fatídico diciembre.

La compañía minera Astur Leonesa, propietaria de la mina, afirma que es posiblemente la más rentable de Europa y confiesa que ha habito algún contacto por parte de potenciales compradores.

60 millones de euros es el precio de mantener vivo el sueño del carbón, que deberá esperar a octubre para saber si le obligan o no a despertar.