El banco andaluz Unicaja, heredero de la antigua Caja España, acaba de anunciar oficialmente el cierre de su histórica oficina de la calle La Rúa de León, y el traslado de las cuentas de sus clientes a la sucursal de la calle Villabenavente. Con este cierre, Unicaja deja a los vecinos, comerciantes, hosteleros y familias en general del casco histórico sin oficina de proximidad. Hace años, Unicaja ya cerró la oficina de la Casa de Carnicerías, en el corazón del Barrio Húmedo. Esa oficina disponía, asimismo de sala de exposiciones.

En una breve carta, sin firmar, dirigida a los clientes de la oficina de la calle La Rúa, y repleta de eufemismos, se justifican las causas del cierre: “Como entidad de referencia en el sector, tiene la exigencia de adaptarse al nuevo entorno. Por eso, y siempre con  la excelencia en la atención al cliente como principal objetivo, hemos iniciado un proceso de optimización de nuestra red con el fin de dotar a nuestras oficinas de los recursos necesarios para prestarle la atención personalizada y el trato profesional que usted merece”.

Se da la circunstancia que hace dos meses el banco procedía en la oficina que ahora cierra al cambio de señalítica, sustituyendo los antiguos rótulos magenta de Caja España por unos más modernos, negros y acordes con el casco histórico de Unicaja. Empleados de la entidad han criticado este despilfarro y han lamentado que se hayan enterado por la prensa del anuncio de cierre de estas oficinas.

Unicaja cerrará, al menos, otras tres oficinas en este mes de octubre en la ciudad de León. Asimismo, decenas de empleados de esta entidad en la provincia leonesa han sido trasladados de forma forzosa este mes a oficinas situadas en Andalucía.