Unicaja
Oficina de Unicaja en la capital leonesa /MC

Unicaja banco no sólo no ha sabido encontrar su espacio financiero en la provincia leonesa sino que ha destruido, en un tiempo récord, la enorme herencia dejada por la antigua Caja España, líder indiscutible durante decenios no sólo en el terreno financiero sino en el social, asistencial, educativo y cultural de la provincia. Unicaja ha desmantelado la herencia histórica de Caja España en León.

Y una prueba de ese proceso de desmantelamiento y hasta de suicidio financiero, es la pugna puesta de manifiesto este pasado viernes en los juzgados leoneses entre la propia Unicaja y FUNDOS, la fundación originariamente heredera de las antiguas cajas de ahorro España y Duero, luego reconvertidas en Banco Ceiss y, finalmente, absorbidas por Unicaja. FUNDOS, con sede en el edificio Botines de Gaudí de la capital leonesa,  ha interpuesto una demanda contra Unicaja, por la que pide la devolución de cientos de obras de arte y la propiedad de una treintena de edificios y terrenos, todo ello por un valor que supera los cien millones de euros.

Lejos de intentar llegar a acuerdos o de tender puentes de diálogo, Unicaja ha optado por la confrontación directa, por la guerra y por el caiga quien caiga. Sorprende esta postura cuando Unicaja en la provincia de Salamanca mantiene una postura de apoyo, colaboración y financiación con la Fundación Duero.

En el primer contacto judicial el pasado 5 de julio, FUNDOS ha pedido al titular del Juzgado de Primera Instancia número 9 de León medidas cautelares contra Unicaja, para evitar que este banco pueda vender algunos de los bienes reclamados por la Fundación. El Juzgado se tomará su tiempo antes de dictar sentencia, pero, por de pronto, ha rechazo la petición de Unicaja de inhibirse a favor de un juzgado de lo Mercantil de Málaga. Primera batalla perdida por al banco malagueño.

FUNDOS sostiene que en las escrituras de subsanación se corrigió de forma irregular la escritura de segregación de bienes entre las antiguas cajas España y Duero y la futura fundación, que acabó por denominarse FUNDOS. El asunto es extremadamente complejo y se inscribe en un momento histórico en el que las quiebras de las cajas España y Duero dio origen a momentos de incertidumbre y a decisiones polémicas, las cuales beneficiaron a una única parte: Unicaja, con el beneplácito del Banco de España y de la Junta de Castilla y León.

Unicaja se opuso el 5 de julio en el Juzgado a posibles medidas cautelares, como que no se pueda vender el patrimonio reclamado por FUNDOS. Argumenta Unicaja que tiene suficiente fondo económico para responder por esos bienes, aún en el caso de que se vendan y deban ser restituidos en caso de una sentencia desfavorable.

El caso ha quedado visto para sentencia, pero todo hace indicar que una cascada de recursos prolongará la disputa legal más allá de dos o tres años. Demasiado tiempo de desgaste para una entidad financiera como Unicaja, que necesita estabilidad económica y recomponer su deteriorada reputación tras el fracaso del proyecto de fusión con Liberbank. Sus acciones están en caída libre y las próximas decisiones del Banco Central Europeo en temas claves como el reparto de dividendo, tipos de interés o nuevos criterios para calcular los ratios de solvencia y eficiencia pueden deteriorar aún más sus márgenes de rentabilidad.

A finales de julio Unicaja celebrará en Málaga una junta general extraordinaria de accionistas para aprobar la elección de su nuevo consejero delegado. El anterior ha sido cesado fulminantemente por el fracaso de la unión con Liberbank. Ahora, el nuevo consejero delegado debe endurecer aún más la política de gastos, es decir cierre de oficinas, despido de empleados y traslados forzosos, e impulsar la banca digital.